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Sinopsis del Nuevo Testamento

Sinopsis del Nuevo Testamento es un estudio sintético de cada uno de los libros del Nuevo Testamento: Se examina el propósito de cada libro, quién fue el autor, cuándo y a quiénes se escribió. Se identifica cuál es el mensaje de cada libro y cómo se relaciona este con los demás. La meta de esta materia es darle al alumno un concepto panorámico de la Biblia. 
 ÍNDICE DE LECCIONES 
Lección 1 - 400 AÑOS ENTRE EL ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO - Al abrir el Nuevo Testamento en el libro de Mateo, descubrimos un ambiente totalmente diferente, casi como si fuese un mundo distinto. Roma es el poder dominante en la tierra y las legiones romanas se han extendido por todo lo ancho y largo del mundo civilizado. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 2 - EL MENSAJE DE MATEO: ¡HE AQUÍ VUESTRO REY! - Al comenzar con el Nuevo Testamento pasamos del ámbito de las sombras, los símbolos y la profecía, al sol radiante de la presentación del Hijo de Dios. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 3 - EL EVANGELIO DE MARCOS: VENIR A SERVIR - El Evangelio de Mateo fue escrito para presentar a Cristo como Rey, el de Marcos presenta su personalidad como siervo, el de Lucas le presenta como el Hijo del hombre, como el hombre en su humanidad esencial. El Evangelio de Juan le presenta como el Hijo de Dios, con su deidad, y en él hallamos las más importantes afirmaciones de su deidad. Seguir Leyendo: [....] Lección 4 - EL EVANGELIO DE LUCAS: EL HOMBRE PERFECTO - El tercer Evangelio presenta a Jesús como el Hijo del hombre, que era el título favorito de nuestro Señor para sí mismo y que usaba con más frecuencia que ningún otro nombre. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 5 - EL EVANGELIO DE JUAN: ¿QUIÉN ES ESTE HOMBRE? - Pero la evidencia de lo que veían y oían resultaba tan abrumadora y convincente que cuando llegaron al final de la historia, cuando Juan empezó a poner por escrito los recuerdos de aquellos días extraordinarios, comenzó declarando la deidad de Jesús: "El era el principio. Era el Verbo que estaba con Dios, que estaba en el principio con Dios y era Dios. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 6 - LOS HECHOS DE LOS APOSTOLES: UNA HISTORIA INACABADA - Hechos es el libro que revela el poder de la iglesia. Por lo tanto, cuando una iglesia comienza a disminuir, a perder su poder y a volverse aburrida y monótona en su testimonio, necesita volver con desesperación al espíritu, a la expectación, al conocimiento y a la enseñanza del libro de los Hechos. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 7 - EL MENSAJE DE ROMANOS - La Epístola de Pablo a los Romanos es, sin duda alguna, el documento humano más poderoso que jamás se ha escrito y es oro puro de principio a fin. Este es el libro que encendió un fuego en el corazón de Martin Lutero y dio origen a la Reforma Protestante, cambiando la historia de Europa, además del mundo. Este es el libro que conmovió profundamente a John Wesley, estando sentado en una pequeña capilla en Londres, escuchando el preludio a la Epístola a los Romanos de Lutero. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 8 - EL MENSAJE DE PRIMERA CORINTIOS - La primera epístola de Pablo a los Corintios es una epístola muy, muy importante para nosotros porque capta con absoluta exactitud los problemas con los que nos enfrentamos como personas modernas que viven en estos tiempos. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 9 - EL MENSAJE DE SEGUNDA DE CORINTIOS - Al leer la segunda epístola de Pablo a la iglesia de Corinto nos damos cuenta de que es la más personal y emocional de sus epístolas. En ella se trasluce el sentimiento de las glorias de la gracia de Dios. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 10 - GÁLATAS: NO OS SOMETAIS EN YUGO DESIGUAL CON LOS NO CREYENTES - Gálatas aborda la cuestión de cómo es la auténtica vida cristiana. La respuesta se caracteriza por una sola palabra "libertad. El cristiano es llamado a la libertad por Jesucristo y lo que pretende esta epístola es que los cristianos descubran la libertad de los hijos de Dios de acuerdo con todo lo que Dios ha planeado para el hombre, en lo que se refiere a la libertad y al gozo. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 11 - EFESIOS: EL LLAMAMIENTO A LOS SANTOS - El apóstol desarrolla el tema de esta epístola valiéndose de seis maravillosos tropos de dicción, mediante los cuales aprendemos que la Iglesia es todo el cuerpo de Cristo, pero me encuentro con que al enfocar el tema desde ese ángulo, a las personas les resulta difícil captar el significado de la verdad de esta epístola. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 12 - EL MENSAJE DE FILIPENSES - En ella hay una gran abundancia de expresiones de alabanza, de confianza y de regocijo, a pesar del hecho de ser una de las epístolas que escribió Pablo estando en la cárcel, escrita en Roma durante su primer encarcelamiento. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 13 - COLOSENSES: EL PODER PARA SOPORTAR CON GOZO - Si nuestro corazón tiene una buena relación con Cristo, si estamos dejando a un lado lo antiguo y vistiéndonos de lo nuevo, descubriremos que estas experiencias, en lugar de producir en nosotros quejas, murmuraciones y mal humor, se convertirán en una fundamento de gozo, al ser "fortalecidos con todo poder, conforme a su gloriosa potencia. Seguir Leyendo: [....] Lección 14 - EL MENSAJE DE 1ª TESALONICENSES - Es una epístola deliciosamente reveladora, que muestra los sentimientos del apóstol hacia estos recién convertidos, además de las luchas que existían en la iglesia primitiva. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 15 - 2ª TESALONICENSES: AGENTES CONTRA LA INIQUIDAD - Ahora bien, cuando los cristianos de Tesalónica pasaron por tiempos sumamente difíciles, muchos de ellos creyeron que estaban viviendo esos tiempos de tribulación. Fue con el fin de responder a esta pregunta que Pablo escribió esta segunda epístola. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 16 - 1ª TIMOTEO: MANUAL DEL PASTOR - Esta es una de las tres "epístolas pastorales del Nuevo Testamento, epístolas que fueron escritas desde el punto de vista de un pastor. Esta primera epístola tiene que ver con el ministerio de la iglesia misma, su carácter y su naturaleza, así como su función en el mundo. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 17 - 2ª TIMOTEO: COMO EVITAR EL COLAPSO - Hay cuatro cosas que desea decirle a este joven, todas ellas importantes para él, pero también para nosotros. Las expresa como encargos o exhortaciones a su hijo en la fe. La primera de ellas es "guarda la verdad, la segunda es "se fuerte en el Señor, tercera "evita las trampas y peligros ocultos que hay en el camino y, en cuarto lugar, "predica la palabra. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 18 - TITO: LA VERDAD Y LA PRUEBA - Esta epístola nos ofrece una visión interesante acerca de lo que estaba pasando en la iglesia primitiva, mientras el apóstol viajaba de un sitio a otro, enviando a jóvenes como delegados apostólicos, para que realizasen el trabajo por él en diversos lugares. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 19 - FILEMON: UN HERMANO RESTAURADO - Esta breve epístola a Filemón es un maravilloso ejemplo de la fuerza más poderosa del universo que afecta el control sobre alguien: la gracia. En ella se trata uno de los problemas más difíciles que jamás nos hemos encontrado, el de resolver las peleas entre los miembros de la familia. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 20 - HEBREOS: TODO ACERCA DE LA FE - Hebreos es uno de los tres comentarios del Nuevo Testamento acerca de un solo versículo del Antiguo Testamento "el justo por su fe vivirá. (Hab. 2:4) Este fue el versículo que hizo que prendiese, por así decirlo, la llama en el corazón de Martin Lutero y que dio origen a la Reforma Protestante hace 450 años. Este versículo le abrió los ojos a Agustín y le ayudó a convertirse en un poderoso hombre de fe y sigue siendo un versículo que aun hoy conmueve y transforma los corazones. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 21 - SANTIAGO: LA ACTIVIDAD DE LA FE - Esta epístola es de un significado particular y único por haber sido escrita por el ser humano que más conocía al Señor Jesús, por lo menos en lo que se refiere a la evidencia histórica de la que ha quedado constancia y ha llegado hasta nosotros. Santiago, el hermano de nuestro Señor, Seguir Leyendo: [....] 
Lección 22 - EL MENSAJE DE PRIMERA DE PEDRO - Pedro concluye este asunto del sufrimiento, exhorta a los cristianos a que recuerden que a pesar de que anden en honestidad y fidelidad ante Dios, no viviendo como lo hacen los gentiles y todos los escritores bíblicos dicen esto: "ya no debéis de vivir como lo hacen los gentiles, sino devolviendo bien por mal. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 23 - SEGUNDA DE PEDRO: FRENTE A LA FALSEDAD - Existe una considerable diferente entre las dos epístolas de Pedro. La primera rebosa de gozosa esperanza frente al sufrimiento, pero el tema de esta segunda epístola es la de la verdad fiel frente a la falsedad, cómo detectar el error, cómo vivir en medio del engaño, cómo distinguir entre el bien y el mal, cuando el mal resulta sutilmente seductor y engañoso. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 24 - 1ª DE JUAN: EL FRUTO DE LA COMUNIÓN CON CRISTO - ¡La principal preocupación de Juan es el verdadero cristianismo! Me imagino que incluso ya a finales del primer siglo, algo del desanimo, lo aburrido y la monotonía con la que en ocasiones se ha visto plagado el Cristianimo, ya habían hecho su aparición. La frescura, la vitalidad, la novedad, la emoción y lo dramático de la fe cristiana habían empezado a perder algo de su brillo y de su encanto. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 25 - SEGUNDA JUAN: EL EQUILIBRIO VITAL - El problema consiste en saber encontrar el equilibrio entre la verdad y el amor y es lo que hallamos, de manera tan maravillosa en el Señor Jesús, que caminaba conforme a la verdad y en amor. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 26 - TERCERA JUAN: EL RELATO ACERCA DE TRES HOMBRES - La tercera epístola de Juan fue escrita a un hombre cristiano acerca de cómo debía atender a los verdaderos maestros que viajaban de un sitio a otro proclamando la palabra de Dios. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 27 - JUDAS: CONTENDIENDO POR LA FE - Esta breve epístola, que se encuentra prácticamente hacia el final del Nuevo Testamento, es una maravillosa epístola, de una gran ayuda, para responder a todo lo que afirman las sectas, los ismos y las falsas doctrinas que tanto se han propagado actualmente. Seguir Leyendo: [....] 
Lección 28 - LA REVELACIÓN DE JESUCRISTO - Uno de los motivos por los que se utilizan los símbolos en este libro es que trata acerca de cosas relacionadas con el futuro, que están muy por encima de la imaginación de los hombres y las mujeres del primer siglo. Seguir Leyendo: [....]
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10 2° de Samuel LA HISTORIA DE DAVID

Segunda de Samuel es realmente una continuación de Primera de Samuel (en la Biblia hebrea no están divididos y este es el primer libro de los reyes) y todo el libro gira alrededor de un hombre: David. El libro se divide en cuatro partes sencillas. Del capítulo 1 al 5 examinan el camino deldominio. David comenzó su reinado siendo solo rey de la tribu de Judá y transcurrieron siete años más antes de que fuese coronado rey de las doce tribus de Judá y de Israel. La sección que abarca del capítulo 6 al 10 destaca la adoración y la victoria, cosas que también están unidas en la vida cristiana. En los capítulos 11 al 20 encontramos el relato del fracaso de David y el perdón de Dios y sus resultados en su vida. La sección final abarca un apéndice en el que se enfatizan algunas importantes lecciones que aprendió el rey David durante el curso de su reinado. Hay dos maneras de considerar la historia de David. Podemos considerarle como una imagen de Jesucristo y es perfectamente apropiado hacerlo porque el mismo Señor Jesús usó esta analogía. David no fue solo el precursor y el antepasado, según la carne, del Señor Jesús, sino que fue además en su reino una imagen de Jesucristo en el milenio. David tuvo que pasar por un tiempo durante el cual se vio rechazado, perseguido, acosado y atormentado, pero durante el tiempo que vivió en el exilio, reunió hombres a su alrededor, que se convirtieron en sus dirigentes, sus comandantes y sus generales cuando se convirtió en rey sobre toda la tierra. De este modo, David se convirtió en una imagen de Cristo en su actual rechazo, siendo olvidado por el mundo, reuniendo en secreto a aquellos que habrían de convertirse en sus comandantes, sus generales, sus capitanes cuando viene a reinar con poder y gloria sobre la tierra. Cristo vendrá para establecer su reino, a gobernar y reinar en justicia, como nos dicen las Escrituras, y David es también una imagen de ello. Al desarrollar Dios esto y hacer que tenga lugar en el escenario del mundo actual Dios va a hacer que Cristo ocupe por fin su trono, desde el cual reinará con justicia. David no es solo la imagen de Cristo, es también una imagen de cada uno de los creyentes en particular. Solamente leyendo el libro desde este punto de vista cobra vida y su verdad brilla ante nosotros. Si leemos estos libros del Antiguo Testamento como si fuesen espejos, siempre nos veremos a nosotros mismos reflejados en ellos. Los psicólogos nos dicen que siempre estamos presentes en nuestros sueños, sin importar de lo que se trate el sueño: somos el objeto central. Puede que adopte usted la forma de un asno, de una vaca o de cualquier objeto, pero sea cual sea el tema del sueño, siempre ocupamos el lugar central de nuestros sueños. Lo sorprendente acerca de las Escrituras es que también ocupamos el lugar central en ellas. "Estas cosas fueron escritas nos dice Pablo "para nuestra instrucción (1ª Cor. 10:11), a fin de que podamos entendernos a nosotros mismos al ver los acontecimientos que se van resolviendo en las vidas de estos personajes en las páginas de las Escrituras. Para nosotros el relato de David es una imagen de lo que sucede en la vida del cristiano cuando se la entrega a Dios, un lugar de dominio y de reinado. A todo cristiano se le ofrece un reino, de la misma manera que le fue ofrecido a David. Ese reino es el reino de su propio vida y es exactamente igual que el reino de Israel, que tiene enemigos que la amenazan desde el exterior, pero también hay enemigos en su interior que quieren minarla. Los reyes de Israel no consiguieron nunca librarse de los filisteos, de los amonitas, de los jebusitas, de los perizitas y otros "itas de aquellos días, que son una imagen de los enemigos internos que amenazan con minar y derrocar el dominio que Dios desea que tengamos mientras aprendemos a reinar en la vida por medio de Jesucristo. ¿Cuáles son los enemigos en su caso? Sin duda, no los llamará usted jebusitas ni perizitas, sino que los llama celos, envidia, lujuria, amargura, resentimiento, preocupación, ansiedad y otros problemas que nos afligen en nuestro diario caminar. Al ver cómo Dios hace que David se encuentre en la situación de reinar sobre su reino, veremos además cómo el Espíritu Santo está obrando en nuestras vidas para que podamos encontrarnos en la situación en la que podremos reinar en la vida gracias al poder de Jesucristo. ¡Qué imagen tan exacta! A David se le llama en el Antiguo Testamento "un hombre según el corazón de Dios (1ª Sam. 13:14), de la misma manera que al Rey Saúl, el primer rey de Israel, se le podría llamar "el rey semejante a las naciones de alrededor. Saúl, tal y como aparecen 1ª de Samuel, representa al hombre carnal, aquel que intenta complacer, por medio de sus propios esfuerzos, a Dios con sus buenas intenciones y sus sinceros esfuerzos por ser religioso, pero con todo y con eso todo lo que hace se le viene abajo y nunca le funciona. La vida cristiana no es solo una burda imitación de la vida de Jesucristo, debe de ser algo muy real. Debemos permitir que Cristo mismo viva en nosotros. De la misma manera que Saúl es la imagen de la vida carnal y sus esfuerzos por imitar la vida auténtica, David es la imagen del hombre que es conforme al corazón de Dios, un creyente en el cual mora el Espíritu de Dios y que está abierto a ser instruido por el Espíritu y al que se le enseña a andar conforme al Espíritu Santo. La primera parte comienza con la muerte de Saúl, el hombre carnal. Cuando murió Saúl, David fue libre para ser rey sobre la tierra. Aplicando esta situación a nuestras vidas, esta es la imagen del momento en el que nos enfrentamos por fin con toda la verdad de la cruz de Jesucristo, que hace que el viejo hombre muera y pone fin al reinado de la carne, que representa aquí el Rey Saúl. Cuando por fin entendemos intelectualmente que Dios habla muy en serio cuando dice que nos ha separado de la vida de Adán y nos ha unido a la vida de Jesucristo, el hombre viejo ha sido crucificado con Cristo, ha sido clavado en la cruz y ya no tiene derecho a vivir, y es entonces cuando nos encontramos exactamente en la misma situación que se encontró David en 2ª de Samuel y tenemos libertad para reinar porque el Rey Saúl ha muerto. Al principio David no es mas que rey sobre su propia tribu, la de Judá. Durante siete años vivió en la ciudad de Hebrón, pero mientras fue rey solo sobre Judá se produjo una encarnizada lucha entre los derecho de David y los de la casa de Saúl. En otras palabras, no es nada fácil hacer morir la carne porque no está dispuesta a dejar de reinar así como así y se produce una encarnizada lucha. Se nos dice por fin que David se encuentra en la situación en la que es reconocido como rey sobre las doce tribus y en ese momento tiene derecho a asumir su prerrogativa real, dada por Dios, sobre toda la tierra. En el capítulo 6 comienza el segundo movimiento de este libro. En él encontramos los resultados de la vida de David, cuando llega a su plena autoridad en el reino. Su primera preocupación es la de traer de nuevo el arca de Dios. En 1ª de Samuel leímos que la tribu de los filisteos se había apoderado de ella, la había cogido y habían intentado colocarla en su propio templo, pero cuando el arca de Dios se encontró situada junto a el grotesco dios pez, horroroso, con sus ojos saltones, el dios pez no pudo soportar estas junto a ella, cayó sobre su rostro y acabó con el cuello partido. Los filisteos se dieron cuenta de que no podían salirse con la suya intentando conservar el arca de Dios en su templo, de modo que la enviaron a otra ciudad, donde permaneció hasta que David fue hecho rey. Cuando se convirtió en rey de las doce tribus, su primera preocupación fue la de traer de vuelta el arca de Dios, recuperándola de manos de los filisteos, para que ocupase el lugar central de la vida de la nación de Israel. ¿Qué significa esto? Cuando se dio usted cuenta por primera vez de que Jesucristo tenía derecho a reinar como Señor sobre todos los aspectos de su vida, ¿no sintió usted el deseo de que él ocupase el lugar central en su vida? Eso es lo que representa aquí el deseo que tenía David de traer de nuevo el arca. David mandó construir una carreta nueva, tirada por bueyes y colocó el arca en el centro de ella, volviendo acompañado por todo el pueblo, cantando y regocijándose alrededor del arca. Fue un momento de completa dedicación y devoción entusiasta y totalmente sincera a Dios, pero entonces sucedió otra cosa terrible. Al ir el arca por la carretera sobre la carreta, los bueyes tropezaron por causa de un surco en el camino y comenzó a temblar y menearse, de manera que parecía que se iba a caer. Un hombre llamado Uza, que se hallaba junto a la carreta, extendió su mano con la intención de estabilizar el arca. Pero el momento en que lo hizo, Dios le golpeó con un rayo y cayó muerto. David se quedó estupefacto y sin saber qué hacer. Como es lógico, el ambiente de tragedia se apoderó de todos los presentes y desapareció de repente el ambiente de regocijo y de alborozo. David se sintió tan apesadumbrado que desvió la carreta del camino y la dejó en la primera casa que tuvo cerca, regresando a Jerusalén amargado y resentido contra el Señor por haber hecho algo así. Esa fue la primera lección que tuvo que aprender David. Ha quedado constancia escrita del hecho de que David temió en gran manera al Señor cuando sucedió esto y se sintió muy amargado, pero la verdad era que fue culpa de David que muriese Uza. En el libro de Levítico había instrucciones muy específicas y detalladas acerca de cómo transportar el arca de Dios y solo los levitas debían hacerlo. Por lo tanto, fue culpa de David, que no se le pidiese a los levitas que fuesen ellos los que transportasen el arca. David fue lo suficientemente presuntuoso como para dar por hecho que Dios estaba de su parte, pensando que podía salirse con la suya hiciese lo que hiciese. David se limitó a colocar el arca sobre la carreta y comenzó a transportarla él mismo. Por lo tanto, todo lo que sucedió fue realmente su culpa. David tuvo que aprender la amarga lección de que para servir a Dios no basta nunca solo con ser sincero. Hay que hacer las cosas como Dios quiere para hacer su voluntad. ¿Ha descubierto usted ya eso? ¿Ha tenido usted alguna vez un proyecto favorito que sentía usted sinceramente en su corazón que sería algo maravilloso para glorificar a Dios? Hasta es posible que encontrase usted algo en las Escrituras que justificase su deseo y era tal que estaba usted convencido de que era la voluntad de Dios que sucediese, pero Dios sopló sobre esa actividad y se desmoronó y todo salió mal, por lo que tuvo usted que enfrentarse con el hecho de que sus preciados planes para hacer algo para Dios se habían desintegrado totalmente. Hace poco hablé con un joven que estaba pasando por un período de resentimiento y amargura precisamente por esta misma razón. Estaba seguro de que sabía lo que Dios quería que él hiciese sobre un asunto determinado y había decidido que era conforme a la voluntad de Dios. Sentía además que podía prever de qué manera iba a obrar Dios e incluso le había dicho a algunos amigos que Dios iba a hacer una cosa concreta, pero todo se vino abajo. Me dijo: "Le confieso que siento que Dios es injusto y que no apoya lo que dice. Hablando sobre el tema, resultó evidente que estaba pasando por una prueba como la que pasó David, que también tuvo que aprender y la muerte de Uza es un constante testimonio de que Dios no está nunca dispuesto a hacer concesiones al respecto. No es su labor seguir nuestro programa, pero sí es nuestra labor tener tal relación con él que nos guie de modo que llevemos a cabo su programa. Lo próximo que leemos en esta sección tiene que ver con el deseo que sintió David en su corazón de contruirle un templo a Dios. El arca había estado en el tabernáculo, que no era mas que una vieja y destartalada tienda de campaña, de modo que David razonó consigo mismo diciendo: "Yo vivo en una preciosa casa de cedro y el arca de Dios tiene que morar en una vieja tienda. ¿Por qué no le construyó una casa a Dios? (7:2) Cuando el profeta Natán se enteró animó a David a que lo hiciese, pero Dios le envió un mensajero a Natán diciendo: "No, eso no está bien. La razón era que David era un hombre de guerra y solo Jesucristo o, según los términos del Antiguo Testamento, alguien que representa a la imagen de Cristo como príncipe de paz, construirá jamás el templo de Dios entre la humanidad. David había sido el escogido para representarle como el rey que había conquistado a todos, de modo que Dios decidió que "no, no será David quien construya el templo. Dios rechazó el plan de David de edificar el templo, aunque la suya había sido una buena intención, sincera y seria, pero David no era capaz de aprender la lección de Uza. Tenemos en este capítulo un precioso ejemplo acerca de la obediencia de David, que adora a Dios y acepta sus decepciones y el tener que cambiar sus planes. Está de acuerdo en que Dios tiene razón y en que el que debería de construir el templo sería su hijo Salomón. El resto de esta sección es sencillamente un informe acerca de las victorias de David sobre sus enemigos, los filisteos y los amonitas. En otras palabras, cuando Dios se encuentra en el centro de la vida de David y su corazón está dispuesto a caminar siguiendo el programa establecido por Dios y no el programa de David, sino el de Dios, los enemigos externos se encuentran en total sumisión al hombre que camina teniendo esta relación con Dios. La próxima sección larga del libro comienza con el relato del fracaso en la vida de David, la oscura y amarga escena del doble pecado que cometió. Fíjese cómo empieza el capítulo 11: "Aconteció al año siguiente, en el tiempo en que los reyes sueles salir a la guerra..." Después de la interrupción de la estación del invierno, cuando tenían lugar las verdaderas y apropiadas guerras por la causa del Señor, había llegado el momento de que el rey saliese a la guerra. "David envió a Joab junto con sus servidores y todo Israel. Ellos destruyeron a los hijos de Amón y pusieron sitio a Rabá. Pero David se había quedado en Jerusalén. Ese fue el origen de su fracaso, pues abandonó el lugar de su obligación. No quiere decir necesariamente que estuviese mal, pero el estar ausente del lugar donde pertenecemos es estar expuesto a la tentación. Lo que viene a continuación en la historia de David se puede contar con tres sencillas frases. Vio, envió, investigó y se apoderó. Caminando sobre la azotea de su casa vio a una hermosa mujer que se estaba bañando. Mandó a pedir información acerca de ella y la tomó. Con esas sencillas frases tenemos una reseña gráfica de los procesos de la tentación. Cualquier tentación que se presente en su vida y en la mía seguirá también este mismo modelo. Comienza con un sencillo deseo. Puede tratarse de cualquier cosa, pero el deseo está presente y hay que afrontarlo cuando se manifiesta. O bien nos olvidamos de él al llegar a ese punto o se convierte en una intención. David vio a aquella mujer hermosa, la deseó y comenzó a trazar un plan para hacerla suya. Mandó a pedir información acerca de ella. A esto siguió una acción y David, aquel hombre conforme al corazón de Dios, se vio, de este modo, involucrado en el profundo y oscuro pecado del adulterio." Una vez que hubo cometido el pecado se negó a afrontar las consecuencias, como intentamos hacer muchos de nosotros. En lugar de confesar abiertamente y reconocer que había hecho mal e intentar solucionarlo, cometió otro pecado para encubrir el primero. Ese es siempre el proceso del pecado. Si comete usted un pecado, cometerá otro para encubrir el primero y diez más para encubrir el segundo. Pero Urías, en su sencilla fidelidad a Dios, maldijo a David y la cosa acabó por fin en derramamiento de sangre. Joab, el curtido e implacable general de David, se convirtió en un conspirador juntamente con David en este complot y Urías murió en el campo de batalla y aunque Urías murió a manos de los amonitas, David fue realmente su verdadero asesino. Así que de repente, casi sin advertencia alguna, se introducen estos dos pecados en la vida de David, el del adulterio y el del asesinato. Este era el hombre al que Dios había escogido para ser el antepasado del Señor Jesús. A muchos de nosotros este pecado nos resulta pasmoso y nos preguntamos cómo un hombre como David pudo hacer algo tan espantoso. Han sido muchos los que han apuntado a David con el dedo y han dicho: "¿Cómo pudo Dios pasar por alto algo así? Pero si quiere usted ver lo que quiere decir Dios cuando se refiere a David como "un hombre conforme a su propio corazón preste atención a lo que sucede en la vida de David cuando Dios le envía al profeta Natán. Natán apunta con el dedo a David y le engaña con una pequeña parábola. Cuando llega a la ingeniosa culminación, Natán le dice: "tú eres ese hombre. David admite y se enfrenta de inmediato con su pecado y no intenta ya justificarlo. Reconoce que lo que ha hecho en relación con el asunto está muy mal y fue precisamente al llegar a este punto cuando David escribió el Salmo 51. Todos nosotros hemos leído este salmo en alguna ocasión u otra cuando nos hemos sentidos abrumados por la culpabilidad. No hace mucho tiempo vino a verme un hombre que se había visto envuelto en la misma clase de problema que tuvo David y los dos repasamos juntos este salmo. Vi como el Espíritu Santo le limpiaba de su culpa, eliminando la mancha y la fealdad de aquello en la vida de este hombre usando las palabras que escribió David después de haber de haber cometido su pecado con Betsabé y una vez que se descubrió cómo hizo asesinar a Urías. A continuación nos encontramos con los resultados en la vida de David, comenzando por el capítulo 12. Se nos dice que cuando Natán le dijo: "tú eres ese hombre le dijo: "Ahora, pues, porque me has menospreciado y has tomado la mujer de Urías el heteo para que sea tu mujer, jamás se apartará la espada de tu casa. Así ha dicho Jehová: He aquí yo levantaré contra ti mal en tu propia casa. Ante tus propios ojos tomaré tus mujeres y las daré a tu prójimo, el cual se acostará con tus mujeres a la luz del sol. Eso fue algo que se cumplió literalmente en Absalón, el hijo de David. Natán continua diciendo: "Ciertamente tú lo hiciste en secreto [dice Dios]; pero yo haré esto ante todo Israel y en pleno día. David respondió a Natán: --He pecado contra Jehová. Y Natán dijo a David --Jehová también ha perdonado tu pecado; no morirás. Pero como en este asunto has hecho blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido morirá irremisiblemente. Después Natán regresó a su casa." (12:12-15) Esta es una importante lección acerca del perdón. Son muchas las personas que le piden a Dios que les perdone sus pecados y que creen que al hacerlo no tendrán que sufrir ninguna de las consecuencias de sus caminos equivocados, pero preste usted atención a lo que hace Dios con David. Le perdona a David después que éste ha confesado y le perdona la vida, aunque a pesar de que bajo la ley la pena por semejante pecado era la muerte. Dios le perdona a David y, por lo tanto, restablece su relación personal entre ellos, de modo que David puede tener una sensación de paz y puede sentirse libre de culpa. Dios nos trata no solamente por medio de su gracia, sino de su gobierno. En lo que al gobierno se refiere lo que le interesa es el efecto que tienen nuestros actos sobre las personas que nos rodean y esos efectos continúan produciéndose tanto si somos perdonados como si no lo somos. De manera que a David no le quedó más remedio que enfrentarse con los resultados de sus acciones y, tal y como nos dice el Antiguo Testamento, Dios reprende a los que ama (Apoc. 3:19) El primer resultado fue que el bebé que nació de esta unión ilegítima murió, a pesar de que David le estuvo suplicando al Señor, en un patético y conmovedor pasaje, en el que se ve que está destrozado por el dolor. Entonces tienen lugar los resultados que habían sido anunciados en la casa, en la familia y en el reino de David. El Nuevo Testamento nos dice: "No os engañéis; Dios no puede ser burlado. Pablo dice: "Porque el que siembra para su carne, de la carne cosechará corrupción. (Gál. 6:7, 8), Pero los resultados malos de cada paso equivocado, dado en la carne, afectan a aquellos aparte de nosotros mismos, comenzando por los que tenemos más cerca. A David le fue dicho que como resultado de su pecado nunca más volvería a tener paz. En el resto de esta sección, del capítulo 13 en adelante, vemos de qué modo se cumplió esto. El próximo capítulo nos cuenta la sombría historia de Amnón, el hijo de David, que cometió pecado en contra de Tamar, su propia hermana. Esto hizo que Absalón, el otro hijo de David, odiase a muerte a Amnón. De modo que en la misma familia de David, entre sus propios hijos, se había extendido el amargo espíritu de rebelión, de mal y de lujuria, como resultado del fracaso del propio David. En la historia de Amnón y su pelea con Absalón y finalmente en su asesinato a manos de Absalón, nos encontramos con un Rey David completamente impotente. David no puede ni siquiera reprender a su propio hijo porque Amnón está sencillamente siguiendo los pasos de David. Amnón solo está cometiendo aquellos pecados fruto de la pasión del que el mismo David dio ejemplo al apropiarse de Betsabé. A continuación leemos acerca de la insurrección de Absalón. Este joven atractivo, brillante, con grandes habilidades, hijo de David, fomentó una rebelión en todo el reino y se puso secretamente en contra de su propio padre intentando apoderarse del trono para sí mismo. Al final tuvo tanto éxito que David, con toda su corte, tuvieron que huir de la ciudad de nuevo y vivir en el exilio. ¡Imagínenselo! Aquel hombre al que Dios había escogido para que fuese rey sobre Israel, el hombre que había de reinar sobre las doce tribus, el hombre al que Dios le había concedido un trono, tiene ahora que huir como si fuese un sencillo criminal debido al fracaso de su propia vida moral. Mientras sucede todo esto, el corazón de David se muestra arrepentido y dispuesto a descansar en Dios, reconociendo el hecho de que estas cosas son el resultado de su propia insensatez y confiando en que Dios lo resuelva todo. Es una preciosa imagen de la que debiera ser la actitud del corazón cuando pecamos y fracasamos, y como resultado empiezan a manifestarse las consecuencias. No hay nunca una palabra de queja por parte de David. ¡Nunca intenta echarle la culpa a Dios! No manifiesta ninguna amargura, sino sencillamente reconoce que Dios aún puede solucionar las cosas y lo hace. Dios restablece a David al trono y Absalón es derrotado, conquistado por su propia vanidad. Su pelo largo (del que se siente muy orgulloso) se engancha en las ramas de un árbol y Joab, el implacable general de David, le encuentra y le mata. Al morir Absalón queda aplastada la insurrección, pero no es esa la historia completa. En los capítulos 18 a 20 encontramos el resultado final del pecado cometido por David, en la rebelión de Sheba en contra del Rey David. Todo ello surge del doble pecado cometido por David y no hay paz durante el resto de su reinado. Tiene el perdón de Dios, su gracia para con él, es restaurado por Dios y recibe sus bendiciones en su vida personal, pero sigue recogiendo los resultados de su propia insensatez. Hay una canción popular que dice: "El Señor, allá en los cielos, nos ha mandado que amemos a nuestro prójimo pero la canción continua diciendo, "con un poco de suerte, con un poco de suerte, cuando venga tu prójimo, no estarás en casa. El Señor, que está en los cielos, ha dicho que el hombre debe serle fiel a su esposa y que no debe de andar nunca con otras mujeres, pero "con un poco de suerte, con un poco de suerte, ella nunca se enterará. Y así sigue la canción, captando de manera exquisita la filosofía del mundo acerca del plan de Dios. "Mira, te las puedes arreglar, Dios no va a hacer que te pasen esas cosas. Si comes de este árbol, no morirás le dijo Satanás a Eva, "y con un poco de suerte las cosas se resolverán, pero Dios nos muestra en la historia de David que esta filosofía es una mentira. Finalmente, tenemos el epílogo o apéndice, de este libro, en el que se reúnen algunas de las lecciones que ha aprendido David durante sus cuarenta años de reinado. La primera es la historia de los gabaonitas, que enseña que el pasado se tiene que tener en cuenta. Si hay cosas en nuestro pasado que aún podemos corregir, tenemos la responsabilidad ante Dios de volver atrás y corregirlas. Hay hombres, mujeres, muchachos o chicas que se han dado cuenta de que un dinero que robaron antes de ser cristianos se ha convertido en una terrible carga sobre su conciencia. Por ello, tienen que reunir el dinero, tal vez un dinero que difícilmente pueden costear, y pagar la deuda o el robo del que ha sido culpable antes de poder hacerse cristiano, porque Dios desea la verdad en lo interno y no se queda satisfecho con las meras formalidades exteriores, sino que desea que toda la vida sea recta. En el relato de los gabaonitas, David volvió y corrigió algo que sucedió bajo el Rey Saúl. Como heredero del trono de Saúl, tenía que corregir el error cometido. En el capítulo 22, nos encontramos con el precioso salmo dieciocho. La clave de este salmo comienza en el versículo 26. David canta: "Con el misericordioso te muestras misericordioso, e íntegro con el hombre íntegro. Con el limpio te muestras limpio, y eres sagaz con el perverso. Salvas al pueblo humilde; pero tus ojos humillan a los altivos. Ciertamente tú eres mi lámpara, oh Jehová; Jehová ilumina mis tinieblas." Y a continuación nos encontramos con esta figura que siempre me ha encantado. David canta: "Contigo desbarataré ejércitos; con mi Dios saltaré murallas. "Perfecto es el camino de Dios; probada es la palabra de Jehová. El es escudo a todos los que en él se refugian." ¿Qué quiere decir? Sencillamente que lo que somos para Dios, es lo que Dios será para nosotros. Si usted es abierto, sincero y perfectamente honesto con él, Dios será abierto, sincero y perfectamente honesto con usted. Si es usted retorcido, perverso y engañoso y le está usted mintiendo a Dios, hará que todas sus circunstancias se conviertan en un engaño y una mentira para usted. Si es usted puro de corazón y ve las cosas como deben ser, descubrirá usted que Dios también es así con usted y hará que se manifiesten en su vida más de esta belleza y pureza en su corazón y en su alma. Esto es lo que Pablo le dice de manera enfática a los filipenses: "No quiero decir que ya lo haya alcanzado, ni que haya llegado a la perfección; sino que prosigo a ver si alcanzo aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús. (Fil. 3:12) Lo que nos está diciendo es que "lo que yo soy para él, es lo que él será para mi y eso fue exactamente lo que descubrió David. El último capítulo es el relato del tercer pecado que cometió David y del que ha quedado constancia en este libro, su pecado al hacer un cómputo de Israel. Cayó una plaga sobre el pueblo de Israel cuando David, en su orgullo, comenzó a contar con sus propios recursos y con el aparente poder militar, en lugar de depender de la gracia y del poder de Dios. ¿Qué nos enseña esto? Nos enseña una gran verdad: nuestra antigua naturaleza está siempre ahí, dispuesta a entrar en acción el momento en que dejamos de depender del Espíritu de Dios. El pecado nunca se muere de viejo. Por mucho tiempo que llevemos en los caminos del Señor, siempre es posible caer. Lo único que mantiene la vida espiritual es el diario caminar en la fe, andando en ella día tras día y momento tras momento. Oración Padre nuestro, gracias por hacer posible que tengamos una visión de cómo son nuestras vidas y nuestros corazones. Haz posible que la verdad quede grabada en nosotros. Ayúdanos a ser conscientes de que estas no son sencillamente palabra para complacernos o para instruir a nuestro intelecto durante un corto tiempo, sino que son revelaciones acerca de cuál es el sentido de nuestra vida, sobre los secretos para poder vivir. Haz que nos los tomemos en serio, que los obedezcamos, que te amemos, te sirvamos y seamos sumisos a ti, día tras día. En el nombre de Cristo, amen.
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9 1° de Samuel LA MUERTE DE LA CARNE

El Antiguo Testamento resulta maravillosamente claro a la hora de presentar estudios de personas o de grupos que llevan una vida normal o fuera de lo normal. Cualquiera que haya hecho un curso en psicología sabe que en el texto los estudios de personas o grupos sirven para ilustrar los principios que están siendo enseñados, en términos de personas o de incidentes reales y todo el Antiguo Testamento es así. Está lleno de los más fascinantes estudios de casos que sirven de ejemplo de los principios que Dios quiere que conozcamos. Sin embargo, en algunas ocasiones se encuentran ocultos como enigmas. Si le gustan a usted los criptogramas, los crucigramas y las adivinanzas, disfrutará usted descubriendo estas verdades del Antiguo Testamento. Habrá leído usted su Biblia (al menos en sentido figurado) con el Antiguo Testamento en una mano y el Nuevo en la otra, comparándolos todo el tiempo con su mente. En ellos se encontrará usted y el estudio de su propio caso reflejado. Primera de Samuel es la historia de dos hombres, de Saúl y de David. Estos dos hombres nos sirven de ejemplo para mostrarnos los dos principios que hay en el corazón de todo creyente que se esfuerza por andar en la presencia de Dios. Son los principios de la carne y de la fe. Saúl es el hombre que representa la carne y David el que representa la fe, el creyente carnal y el creyente espiritual. El hecho de que estos dos hombres fuesen reyes es un precioso ejemplo de la supremacía de la voluntad en la vida humana. Como muestra el libro de Ester, cada uno de nosotros es un rey sobre un reino y nuestra voluntad es suprema en nuestra vida y ni siquiera la transgrede la voluntad de Dios. Gobernamos sobre el reino de nuestra vida y nuestros asuntos, sobre las cosas que nos conciernen personalmente así como aquellas otras que tienen un impacto y ejercen una influencia sobre las vidas de otras personas. Por lo tanto, lo que usted, el rey, diga y haga, influencia todo el reino sobre el que usted reina. Estos dos reyes sirven de ejemplo de estos dos principios que están en conflicto en la vida de usted y en la mía. Saúl es un ejemplo de la ruina causada por la voluntad que depende de la carne. En David tenemos un precioso ejemplo de la bendición que produce la mente que actúa conforme al Espíritu. "Porque la intención de la carne es muerte, pero la intención del Espíritu es vida y paz. En 1ª de Samuel las vidas de estos dos hombres sirven de ejemplo de este conflicto. El libro comienza de hecho con la historia de un tercer hombre, de Samuel, que es la expresión humana de la voz de Dios hablándole tanto a Saúl como a David. (Usted y yo tenemos en nuestras vidas la expresión de la voluntad de Dios para nosotros por medio de su Palabra transmitida por aquellos hombres y dirigentes de iglesia que nos enseñan y nos explican la palabra. Dios nos habla de manera objetiva además de subjetiva. Samuel es una imagen de ello.) Estos tres hombres sirven para establecer las partes en que se divide este libro. Los primeros siete capítulos nos hablan acerca de la vida de Samuel. Los capítulos 8 al 15 son acerca del Rey Saúl, el hombre según la carne. De los capítulos 16 al 31, David, el hombre de fe, se destaca como ejemplo de la mente que descansa en el Espíritu. Samuel fue el último de los jueces y el primero de los profetas. Los acontecimientos que se mencionan en este libro tienen lugar después de que Israel ha estado viviendo trescientos o más años gobernada por los jueces. (Durante ese tiempo sucedió el episodio de Rut.) Samuel es el instrumento escogido por Dios para concluir el gobierno de los jueces e introducir el principio del ministerio profético y de la monarquía. El libro empieza con la maravillosa historia de Ana, una mujer estéril, esposa de Elcana. Este hombre tenía dos mujeres. La otra mujer era una mujer prolífica, que ridiculizaba y se burlaba de la esterilidad de Ana. La infertilidad de Ana es muy simbólica, al aparecer al principio mismo del libro, porque es un ejemplo del estado espiritual de Israel en esos momentos. El pueblo al que Dios se le había manifestado había caído en un estado de absoluta infertilidad e infructuosidad. El sacerdocio que había establecido Dios, junto con el tabernáculo y sus rituales, es decir, los medios de los que se podía valer el pueblo para tener acceso a él, estaba empezando a desaparecer. La causa de esta situación la encontramos en el cántico de Ana, después de que fuese contestada la oración que había hecho a Dios y de que le diese un hijo, llamado Samuel. Toda mujer debería memorizar este glorioso cántico. En él Ana es una imagen del problema del que se ocupa esencialmente el libro. "No multipliques palabras altaneras: cesen en vuestra boca las palabras insolentes. Porque Jehová es un Dios de todo saber; por él son examinadas todas las acciones. Los arcos de los fuertes son quebrados, pero los que tropiezan se ciñen de poder." El resto del canto destaca de una manera magnifica la habilidad que tiene Dios para exaltar a los humildes y humillar a los orgullosos. En este libro se destacan el eterno conflicto entre el corazón orgulloso, que confía en sí mismo y en su habilidad para resolver las cosas, y el espíritu humilde que espera en Dios, dependiendo enteramente de él, recibiendo toda la plenitud de su divina bendición. Ese era el problema que tenía Israel. El sacerdocio estaba fallando, no porque hubiese algo de malo en el sacerdocio (que no era otra cosa que la imagen del ministerio del Señor Jesucristo), sino porque el pueblo se negaba a inclinarse ante el Señor. Se negó a buscar ser limpios y a dejar atrás su adoración a los ídolos. Como resultado de ello, su acceso a Dios fue eliminado. Por lo tanto, el sacerdocio estaba a punto de desaparecer de la escena como un medio efectivo de meditación entre el pueblo y Dios. Al llegar a este punto nos encontramos con el relato, que conocemos tan bien, del nacimiento y la infancia de Samuel. Cuando Samuel no es más que un muchachito, le llevan al templo y es dedicado a Dios, convirtiéndose en la voz de Elí, el sacerdote, y recibiendo un mensaje de juicio. Más adelante se convierte en la voz de Dios ante la nación, en especial los dos reyes, Saúl y David. Los primeros siete capítulos nos cuentan la historia acerca del deterioro de Israel. El arca de Dios, aquel lugar donde Dios mismo escribió su nombre y donde moraba su presencia, fue llevada cautiva por los filisteos, que se la llevaron a su propio país. Debido a que Eli el sacerdote, no consiguió que sus hijos le obedeciesen (que es una poderosa palabra de advertencia acerca de la actual delincuencia juvenil), y a pesar de que su corazón era recto, es eliminado del sacerdocio. Y cuando nace el nieto de Eli, su madre le pone el nombre de Icabod, que quiere decir "gloria desaparecida. Aquí Israel llega a uno de sus estados más bajo de toda su historia nacional. Entonces es cuando aparece en escena el Rey Saúl. En el capítulo 8, versículos 4 y 5, el pueblo exige que les sea dado un rey, como tienen otras naciones: "Entonces todos los ancianos de Israel se reunieron y fueron a Samuel, en Ramá, y le dijeron: --He aquí que tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos. Por eso, constitúyenos ahora un rey que nos gobierne, como tienen todas las naciones." El principio de la carne está manifestándose en la nación de Israel para destruir su comunión, la relación que tiene con Dios y su disfrute de su bendición. El mismo principio se halla entrelazado en la vida de cada cristiano, y puede expresarse de muy diversas maneras, que están claramente indicadas en todo este libro. La primera es que les sea concedida autoridad como al resto de las naciones. En otras palabras, que pueda seguir adelante con sus asuntos como lo hace el resto del mundo. Si nuestra mente la tenemos puesta en la carne, deseamos interponer el principio de la perspicacia en los negocios en todo lo relacionado con la iglesia, deseando adoptar las tácticas de venta del mundo, sin confiar en la estrategia del Espíritu Santo, sino nombrando un comité que planee un programa y entonces le pedimos a Dios que intervenga, lo bendiga y haga que funcione, aunque es nuestro programa en lugar de ser el suyo. Este principio está siempre funcionando, reflejado en el rechazo, por parte de Israel, de la autoridad y la soberanía de Dios y su deseo de ser gobernada como todas las demás naciones. Ahora bien, esta petición fue concedida por Dios. Samuel se mostró disgustado cuando le pidieron un rey, porque sabía que ese no era el programa de Dios, de modo que oró al Señor y él le dijo a Samuel: "Y Jehová le dijo: --Escucha la voz del pueblo en todo lo que te diga, porque no es a ti a quien han desechado. Es a mí a quien han desechado, para que no reine sobre ellos. De la misma manera que han hecho conmigo desde el día en que los saqué de Egipto hasta el día de hoy, abandonándome y sirviendo a otros dioses, así hacen conmigo también. Ahora pues, escucha su voz, pero adviérteles solemnemente y declárales cuál será el proceder del rey que ha de reinar sobre ellos." (1ª Sam. 8:7-9) Así es como actúa siempre Dios. Creo que una de las más importantes lecciones que podemos aprender acerca de Dios es que cuando queremos algo con suficiente desesperación, nos lo concede, pero al mismo tiempo debemos de estar listos para afrontar las consecuencias. Esto se aplica a todo en la vida, ¿no es así? Supongamos que tengo delante de mi dos vasos de líquido y los dos parecen agua. Uno de ellos es, efectivamente agua, pero el otro es veneno. Tengo que decidir entre beberme el veneno o el agua. Si opto por beberme el veneno, ya no tendré influencia alguna sobre lo que suceda y los resultados serán inevitables. Una vez que haya decidido, tendré que aceptar los acontecimientos que tengan lugar a continuación. Por todas las Escrituras nos encontramos con que así es como Dios trata a los hombres. Si queremos algo con verdadera desesperación, podemos tenerlo. Pero cuando lo consigamos, no lo querremos. Si empezamos a tener hambre, sed y a anhelar lo que deseamos, como sucedió con este pueblo, en lugar de confiar en que Dios nos de lo que necesitamos, descubriremos que lo que deseábamos ya no es lo que queremos. Nuestro único recurso es volver a Dios, arrepentidos, y pedirle que nos dé lo que necesitamos. No olvidaré nunca haber oído contar al Dr. Ironside acerca de un incidente en la vida del Dr. William Evans de la Iglesia Presbiteriana de Hollywood. Su pequeña, que tenía unos ocho años de edad, vino a casa y le dijo a su padre: "Papá, quiero comprar unos patines en línea. Los demás niños tienen patines de rodamiento y eso es lo que yo quiero. A lo que él le contestó: "pero querida, si tienes ya unos patines. La niña le dijo: "Sí, ya lo sé papá, pero no son patines con las ruedas en línea, son con ruedas normales y no van tan rápido como los otros. El era un pastor y sus ingresos no eran muy generosos, de modo que le contestó a su hija: "Cariño, me temo que tendrás que arreglarte con los que tienes. No podemos costear comprar otros en estos momentos. Pero ella no estaba dispuesta a dejarle en paz. Esa noche cuando él volvió a casa de su trabajo, se encontró una nota sobre su mesa de trabajo que decía: "querido papá, sigo queriendo los patines con las ruedas en línea. Cuando se fue a acostar, había otra nota sobre su almohada, que decía: "papa, ¿me compras los patines con las ruedas en línea? Pues bien, él hizo lo que hubiésemos hecho nosotros; se las arregló para reunir el dinero y le compró los patines con las ruedas en línea y cuando se los dio a su hija, esta se mostró encantada. Abrazó a su padre, le besó y le dio las gracias. Entonces se puso sus patines y se dirigió hacia la puerta y se marchó patinando por la acera dando la vuelta a la esquina. Esa fue la última vez que la vieron bien y con vida. Al dar la vuelta a la esquina, resbaló, se cayó y se golpeó la cabeza contra la acera. La llevaron a su casa en estado de coma y murió en el hospital antes de que anocheciese. "Desde entonces, dijo el Dr. Evans, "cuando quiero que Dios me dé algo y me da la impresión de que no está dispuesto a darme lo que le estoy pidiendo a gritos, el Espíritu me recuerda: "¿Estás pidiendo unos patines en línea? Eso fue lo que sucedió en Israel y sigue siendo el mismo principio que se aplica hoy a nuestras vidas. A continuación nos encontramos con la impresionante historia de Saúl. Es el relato fascinante de un joven, como tantos jóvenes de hoy en día, que vivía teniéndole sin cuidado y sin ningún interés en lo que Dios pudiera desear para él. Estaba muy ocupado participando en el negocio de los burros con su padre y los burros requieren muchos cuidados. Samuel estaba gobernando y juzgando a la nación y a ellos les complacía dejar que él se hiciese responsable porque Saúl y su padre estaban demasiado ocupados con el negocio de los borricos. Es maravilloso poder seguir el curso de lo que hizo Dios con este hombre y de qué modo se manifestó a él. Aquí tenemos el caso de un joven que elimina a Dios de sus pensamientos, que no tiene tiempo para él ni ningún interés auténtico en él. Todos conocemos a personas como Saúl. ¿Cómo cree usted que Dios tocó su vida? La verdad es que hizo lo que era perfectamente evidente. El mismo se metió en el negocio de los burros, hizo que se perdieran los burros de Saúl. Cuando estos se extraviaron, Saúl se mostró irritado y ni siquiera se le pasó por la mente que Dios pudiera tener algo que ver en el asunto. Lo único que se le ocurrió fue que era posible que alguien hubiese dejado la verja por la que salían a pastar abierta, por lo que salió en busca de los borriquillos. Después de una prolongada e infructuosa búsqueda, llegó a la ciudad en la que vivía Samuel. En el capítulo 5 vemos que está a punto de darse por vencido y regresar a su casa, cuando su criado le dijo: "Vayamos y preguntemos al hombre de Dios, que vive aquí, dónde están los burros. Saúl no se mostró muy entusiasmado con aquella idea. De hecho, lo que quería era mantenerse lo más alejado posible del profeta, porque los profetas eran personas muy inquietantes, y lo que deseaba era regresar a su casa, pero el criado prevaleció sobre él para que fuese a ver a Samuel, y ante la sorpresa de Saúl, Samuel le estaba esperando. Dios le había dicho el día anterior a Samuel que vendría a su puerta un joven llamado Saúl y Samuel le tenía preparada una buena cena para Saúl y sus sedientos invitados y Saúl, ante su consternación, era su invitado de honor y apenas si sabía lo que estaba sucediendo. Los dichosos burros le habían metido en aquel lío y lo que quería era salir de él tan pronto como fuese posible, pero Samuel le cogió a un lado cuando acabaron de cenar y le anunció algo realmente asombroso: "Dios te ha ungido le dijo Samuel, "para ser rey de Israel. (10:1) Saúl había salido con el propósito de buscar a los borriquillos y había acabado como rey de Israel y no tenía el más mínimo interés en el trabajo, pero Samuel le dijo que Dios le enviaría tres señales de que estaría con él, y luego le envió a casa. Y claro, aquellas señales se cumplieron: una, dos y tres. La primera era que se encontraría con un grupo de profetas y el Espíritu de Dios se posaría sobre él y comenzaría a profetizar. Cuando Saúl comenzó a profetizar juntamente con los demás estudiantes del seminario, es decir, todos aquellos que asistían a la escuela de los profetas, se corrió la voz por toda Israel y la gente decía: "¿Acaso el hijo de Quis es también uno de los profetas? (10:11) Cuando Saúl iba hacia su casa se encontró con su tío, que le dijo: "¿Qué ha estado sucediendo? A lo que Saúl le contestó: "Salí en busca de los burros y me encontré con Samuel y me dijo que los burros estaban a salvo en casa. (10:14-16) No le dijo ni una palabra acerca de la unción ni la nueva comisión que le había encomendado Dios. Saúl quería sacarle el máximo provecho a su vida y no tenía el más mínimo interés en lo que Dios pudiera desear que hiciese, a menos que pudiera valerse de Dios para llevar a cabo sus propios propósitos, de modo que no le dijo nada. Pero Samuel no había acabado con él. Le dijo al pueblo de Israel que Dios había escuchado la petición de ellos y les iba a dar un rey, de acuerdo con sus deseos. Samuel reúne a todo el pueblo con el fin de echar suertes para escoger un rey. La suerte es echada para empezar sobre las tribus y cae sobre la de Benjamin. A continuación sobre el grupo familiar y recae sobre la familia de Quis y a continuación sobre las diferentes personas y recae sobre Saúl. Entonces todo el pueblo comenzó a preguntar: ¿Dónde está Saúl? Nadie podía encontrarle en ninguna parte y finalmente el Señor dijo: "Se ha ocultado entre los equipajes. Y allí fue donde le encontraron. ¿Por qué se había ocultado? ¿Era debido a que era tan modesto que no quería que nadie organizase ninguna celebración por su causa? ¿Podía ser debido a que era tímido y apocado? No, el relato indica que Saúl se había ocultado porque le resultaba bastante inconveniente hacer lo que Dios deseaba que hiciese. Quería vivir su propia vida a su manera y estaba intentando alejarse del llamamiento de Dios. Pero Dios le había llamado y fue coronado rey. Al hallarse en medio de todo aquel pueblo este prorrumpió en gritos diciendo: "¡Mirad qué rey tenemos! Tenía la estampa misma de un rey: su cabeza y sus hombros se erguían por encima de los demás hombres, era un hombre de lo más apuesto, un joven muy sabio en muchos sentidos, justo a la hora de impartir justicia, pero en aquellos momentos tenían problemas con los amonitas que se encontraban al norte. Saúl manda a convocar a todo el pueblo para que se reúnan y ante su gran satisfacción, treinta y seis mil personas responden a su llamamiento. Todos juntos se dirigen hacia donde se encuentran los amonitas y los destruyen, consiguiendo una gran victoria. Y Saúl empieza a sentir que ese asunto de servir a Dios posiblemente no esté tan mal y hasta era posible que lo pudiera usar para su propio beneficio. Pero la próxima batalla con la que se enfrenta es con los filisteos. Sucedía que los filisteos no eran sencillamente una tribu, que fuese poderosa solo en su propio territorio limitado, como había sucedido con los amonitas, sino que Saúl se tiene que enfrentar con una nación que era equivalente a la Unión Soviética o los Estados Unidos, una de las principales potencias mundiales. Al enterarse los filisteos de la pequeña dificultad con que Jonathán, el hijo de Saúl, había causado al derrotar a su ejército en Gaba, reunieron a treinta mil cuadrigas de hierro, seis mil hombres de a caballo y una multitud de gente tan enorme que ni siquiera los propios filisteos podían contarlas. Cuando Saúl miró por la ventana y vio a aquella horda de personas que avanzaban hacia él, se dio cuenta de que su labor como rey no era tan fascinante como había pensado. De modo que volvió a mandar recado de nuevo por toda Israel, esperando que su pueblo le apoyase como lo había hecho con anterioridad. Esperó y esperó, y por fin aparecieron mil personas y luego otras mil y otras mil. Sucedía que aquellas eran las tres mil tropas que él había seleccionado ya y esperaba que viniesen más, pero no fue así. Comparó entonces aquellos tres mil que no eran nada en comparación con la multitud y la tremenda fuerza con que contaban los filisteos y mandó llamar a Samuel, que le dijo que le esperase en Gilgal mientras él ofrecía un holocausto al Señor. El hombre carnal depende de sus propios recursos hasta que se mete en problemas y entonces es cuando clama al Señor, pidiendo su ayuda. Pero como siempre, Dios le llevaba la delantera a Saúl y Samuel se demoró en regresar. Mientras Saúl esperaba, no hacía más que ver como sus soldados se iban marchando uno por uno, regresando a sus casas, de manera que los tres mil soldados quedaron reducidos a dos mil y luego a mil, hasta que por fin no le quedaron más que 600 hombres. Para entonces, Saúl estaba desesperado y cuando, después de cinco o seis días, Samuel no hubo regresado, Saúl decidió él mismo ofrecer un holocausto. En cuanto hubo acabado, apareció Samuel en escena. El anciano profeta tenía una expresión muy seria al decirle: "¿Qué has estado haciendo? a lo que Saúl le contestó: "Bueno, te he estado esperando, pero cuando vi que los hombres regresaban a sus casas, pensé que debía hacer algo, de modo que finalmente me obligué a mi mismo a ofrecer el holocausto. Sabía que no podíamos atrevernos a salir a la batalla sin hacer antes esta clase de ritual y como no estabas aquí, lo hice yo mismo. (13:12) Cuando lo oyó, Samuel le dijo a Saúl: "Pero ahora tu reino no será duradero, Jehová se ha buscado un hombre según su corazón, a quien Jehová ha designado como el soberano de su pueblo, porque tú no has guardado lo que Jehová te mandó." (13:14) De este modo fue profetizado que a Saúl le arrebatarían el reino. Al seguir leyendo, nos encontramos con que Dios concedió una gran victoria, gracias a la fe de Jonathán, y libró a su pueblo de la enorme horda de los filisteos. Cuando se hubo por fin ganado la batalla, Saúl construyó un altar. Es el primer altar que se nos dice concretamente que edificó jamás el rey Saúl. Aquí tenemos el caso de un hombre que cree que lo único que se necesitan son las señales externas de la fe. Si se cumplen los rituales externos, si se es miembro de una iglesia, si se cantan los himnos, si se dicen las cosas apropiadas, si se confiesa el credo correcto, es todo cuanto Dios espera. Ese es el principio del hombre carnal, pero Dios nos dice que cuando actuamos conforme a esa base, él nos quita el dominio sobre nuestra propia vida y ya no podemos seguir teniendo autoridad sobre nuestro reino, sino que nos convertimos en esclavos de una fuerza inexorable que nos destroza y que nos tiene sometidos a ella. Eso es lo que descubre antes o después todo aquel que vive conforme a la carne. Cuando cedemos a aquello a lo que obedecemos, como dijo Pablo en Romanos, nos convertimos en esclavos de esa cosa (Rom. 6:16) y eso fue precisamente lo que le pasó a Saúl. Después de haber edificado un altar, Dios hace que caiga sobre sus rodillas y le concede una última oportunidad. Al principio del capítulo 15 dice: "Samuel dijo a Saúl: --Jehová me envió para ungirte como rey de su pueblo Israel. Escucha, pues, ahora las palabras de Jehová. Así ha dicho Jehová de los Ejércitos: Yo castigaré a Amalec por lo que hizo a Israel, porque se le opuso en el camino cuando subía a Egipto. Ve ahora y ataca a Amalec, destruye completamente todo lo que le pertenece. No le perdones la vida; mata a hombres y mujeres, a niños y a bebés, vacas y ovejas, camellos y asnos." Esta era la última oportunidad de Saúl, porque si Saúl hubiese obedecido a este mandamiento, hubiera demostrado que estaba dispuesto a permitir que la cruz realizase su obra en contra de la carne, crucificándola y haciéndola morir. Amalec es una imagen, en todas las Escrituras, del principio de la carne que se opone a las cosas de Dios. Amalec era aquel pueblo acerca del cual Moisés le había dicho a Israel: "Por cuanto alzó su mano contra el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra contra Amalec de generación en generación. (Exo. 17:16) Y a Saúl le fue dada esta remisión que cumplir, pero ¿la cumplió? "Y Saúl derrotó a los amalequitas desde Havila hasta las inmediaciones de Shur, al este de Egipto. Capturó vivo a Agag, rey de Amalec, y destruyó a filo de espada a todo el pueblo. Sin embargo, Saúl y el pueblo perdonaron la vida a Agag, a lo mejor de las ovejas y de las vacas y de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno, lo cual no quisieron destruir. Pero destruyeron todo lo despreciable y sin valor." (15:7-9) ¿Despreciable en opinión de quién? Me pregunto si lo que deseaba salvar Saúl no serían los burros. Después de todo, apreciaba los animales de la granja y probablemente razonaría diciendo: "¿Por qué hemos de destruir a estos animales que son perfectamente buenos? Pretendió hallar algo bueno en lo que Dios había declarado totalmente malo. Pablo escribe diciendo que debemos "despojarnos de la antigua naturaleza con sus prácticas, como son los celos, la perversidad, la amargura, la envidia, la ira, la intemperancia, el egoísmo y todas estas cosas. (Col. 3:9) Pero la mente carnal dice: "Vale la pena conservar algunas de estas cosas. Difícilmente puedo ser una verdadera personalidad si no conservo un genio vivo y si de vez en cuando no puedo reprender a la gente. De modo que pretendemos hallar el bien en aquello que Dios ha declarado malo. El resultado fue que Samuel vino a Saúl y le preguntó: "¿Cómo has estado? a lo que este le contestó: "De maravilla. He hecho todo lo que me dijo el Señor, he matado a los amalequitas y lo he destruido todo, tal y como me dijo el Señor que lo hiciese. Samuel aguzó el oído y dijo: "¿Qué es lo que oigo? ¿Qué es ese sonido de balidos y mugidos que oigo por la ventana? ¿Por qué están ahí fuera esos animales? Saúl le contestó: "Bueno, es cierto que he salvado la vida a unos pocos, pensé que a Dios le complacería si se los dedicaba a él. Esta es una excusa que usamos ¿no es cierto? Lo que deseamos conservar, pretendemos dedicárselo a Dios y fue la misma treta que también usó Saúl. "Samuel dijo: --Aunque eres insignificante ante tus propios ojos, ¿no fuiste hecho cabeza de las tribus de Israel? ¿No te ha ungido Jehová como rey sobre Israel? Jehová te ha encomendado una misión y te ha dicho: Ve y destruye completamente a estos pecadores de Amalec. Hazles la guerra hasta que los extermines., ¿Por qué, pues, no has obedecido la voz de Jehová? ¿Por qué te lanzaste sobre el botín e hiciste lo malo ante los ojos de Jehová?....¿Se complace tanto Jehová en los holocaustos y los sacrificios como en que la palabra de Jehová sea obedecida? Ciertamente el obedecer es mejor que el sebo de los carneros. Porque la rebeldía es como el pecado de adivinación, y la obstinación es como la iniquidad de la idolatría. Por cuanto tú has desechado la palabra de Jehová, él también te ha desechado a ti, para que no seas rey." (15:17-23) Ningún hombre puede caminar en la autoridad y la libertad que Dios ha deseado para sus hijos, si rechaza la autoridad del Espíritu de Dios en su vida y esa es principalmente la historia de Saúl. La historia de David, que empieza en el capítulo 16, es el relato de un hombre conforme al corazón de Dios. En esta historia de David nos encontramos con lecciones de gran valor, como su rechazo y su exilio. Fue escogido entre los ocho hijos de Isaí. Los siete hijos mayores pasaron ante Samuel y cada uno de ellos parecía un futuro rey hasta que Dios le dijo a Samuel: "este no es el que yo he escogido. Finalmente apareció el más joven, que era el más enjuto, que se llamaba David y Dios puso su sello sobre él. Dios no había basado su elección en el aspecto exterior, sino que había mirado el corazón del joven. David no ocupó el trono de inmediato, como sucedió en el caso de Saúl, sino que fue sometido a prueba y tuvo que enfrentarse con la adversidad. Este es el principio que sigue Dios con frecuencia y lo aplica al hombre que aprende a caminar según la fe. Tiene que pasar por un período de confusión, de prueba y de problemas. Parece como si todo fuese en su contra y por fin reconoce el gran principio mediante el cual Dios realiza siempre su actividad, que el hombre nada puede hacer por sí mismo, sino que debe de depender total y completamente de Dios, que mora en él. Eso fue lo que aprendió David cuando no era más que un pastorcillo, a fin de que pudiera decir: "Jehová es mi pastor; nada me faltará. En prados de tiernos pastos me hace descansar. Junto a aguas tranquilas me conduce. Confortará mi alma. (Salmos 23:1-3a). Nos encontramos con las pruebas por las que tiene que pasar David al hallarse cara a cara con el gigante Goliat. Israel se encontraba atemorizada y acobardada por aquel gigante que se paseaba de un sitio a otro entre los ejércitos, ridiculizando y burlándose de la impotencia de los israelitas y nadie se atrevía a hacerle nada. Aquel gigante se pavoneaba en su arrogante orgullo de arriba abajo, golpeándose el pecho y exigiendo que enviasen a alguien a pelear con él y nadie se atrevía a enfrentarse con él. Cuando David, un joven de corta estatura, llegó después de haber estado cuidando de sus rebaños, para llevarle la comida a sus hermanos, se encontró a todo el campamento de Israel sumido en la tristeza y la desesperación. Entonces se acercó y preguntó: "¿quién es este filisteo incircunciso para que desafíe a los escuadrones del Dios viviente? (17:26) Ese es siempre el punto de vista de la fe, que no se deja estremecer por las circunstancias. A Saúl le llega la noticia de aquel joven que estaba entre ellos y le pregunta a David qué quiere hacer. "Iré y pelearé con él le contesta. Saúl, pensando serle de ayuda, manda que le pongan una armadura a David. Saúl era casi medio metro más alto que David y una vez que se la puso David se encontró con que la armadura comenzaba a hacer sonidos mecánicos y a estorbarle. David intentó moverse con ella, pero no pudo dar un paso así que dijo: "traedme un abrelatas y sacadme de esto. A continuación David se fue hacia el arroyo y cogió cinco piedrecitas lisas. ¿Por qué cinco? Un poco más adelante, en 2ª de Samuel leeremos que Goliat tenía cuatro hermanos, por eso fue por lo que cogió cinco piedrecitas, ¡Estaba preparado para enfrentarse con toda la familia! David salió, se colocó el tirachinas alrededor de la cabeza y Goliat cayó en tierra con el sonido de la piedra entre sus ojos. Alguien ha dicho que lo último que dijo fue: "nunca se me había metido nada semejante en la mente. El caso es que fue derrotado y David cogió la espada que había sido de Goliat y le cortó la cabeza con ella. ¡Qué imagen tan gloriosa de aquel que se enfrentó con el mayor enemigo de la humanidad y lo mató cara a cara con su propia espada. Leemos en Hebreos 2:14 que mediante la muerte el Señor Jesús destruyó al que tenía el poder de la muerte, al demonio. David se convierte aquí no solo en la imagen de Cristo, sino además del creyente que vive su vida para Cristo. A este suceso le sigue el de los celos tan grandes que tenía Saúl de David. Desde el capítulo 18 en adelante leemos acerca de cómo persigue Saúl cada vez más a David, un ejemplo vivo del principio que expone Pablo en Gálatas, donde dice: "Pero como en aquel tiempo, el que fue engendrado según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así es ahora también." (Gál. 4:29) "Porque la carne desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu lo que es contrario a la carne...para que no hagáis lo que quisierais." (Gal. 5:17) De modo que Saúl estuvo persiguiendo a David e intentando matarle. Fue durante ese tiempo cuando escribió David tantos de sus salmos, esos maravillosos cánticos que hablan acerca de la fidelidad de Dios en medio de las situaciones más deprimentes. David se vio perseguido y finalmente exiliado de la presencia de Saúl. En los capítulo 21 y 22 nos encontramos con la plenitud de Dios y su abundante provisión a David incluso en el exilio, al que le da los panes de la proposición del tabernáculo. Este pan, que representa la presencia de Dios, es una imagen de ese cuidado secreto que recibe todo aquel que pasa por problemas muy difíciles, pero que espera en Dios para que le libere. A los tales Dios les da del pan oculto, del pan de la misma mesa de la Cena del Señor. Jesús dijo: "yo soy el pan de vida (Juan 6:35). "Así como yo vivo por el Padre, de la misma manera el que me come también vivirá por mí. (Juan 6:57) Cuando David, el rey estuvo en el exilio, tuvo a un profeta, llamado Gad y a un sacerdote, llamado Abiatar, cuyos recursos estuvieron a su disposición a pesar de que le estaban intentando cazar como a un pájaro en las montañas, de la misma manera que cuando tiene usted problemas y no puede a duras penas arreglarlos, puede usted encontrar en Jesucristo (que es nuestro profeta, nuestro sacerdote y nuestro rey) todo cuanto es necesario para ayudarnos a vencer las dificultades gracias a la puerta que Dios nos abre y eso fue lo que le sucedió a David, que se negó a actuar por sí mismo. En dos ocasiones le perdonó la vida a Saúl al entregarle Dios en su mano. Dando muestras de un extraordinario espíritu de fidelidad, esperó a que Dios resolviese sus problemas. Al final del libro, nos encontramos con el fin de la carnalidad del hombre. Saúl se mete, por pura desesperación, en brujerías con el propósito de intentar leer la mente del Señor una vez que se hubo apartado de él el Espíritu de Dios. Aunque la brujería estaba totalmente prohibida al pueblo de Dios, Saúl llama a una bruja de Endor e intenta que ella llame al espíritu de Samuel. Dios anula esta orden y no envía a un espíritu que asumiese su personalidad, como esperaba la bruja que sucediese, sino al verdadero Samuel que le anuncia a Saúl su muerte inminente en el campo de batalla al día siguiente. Fiel a la profecía, Saúl y su hijo, Jonathán, el amigo del alma de David, mueren y David, que era un hombre de fe, en los primeros capítulos de 2ª de Samuel, les ensalza a ambos como hombres usados por Dios, a pesar de sus debilidades. La muerte de Saúl es un buen ejemplo de las Palabras de Pablo en 1ª de Corintios 3 acerca del creyente carnal y su obra: "Si la obra de alguien es quemada, él sufrirá pérdida; aunque él mismo será salvo, pero apenas, como por fuego. De este modo, Saúl se une a Samuel en la vida del mas allá, pero como uno cuya vida terrenal ha sido esencialmente desperdiciada y cuya oportunidad de servicio se verá en la gloria considerablemente disminuida.
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8 Rut EL ROMANCE DE LA REDENCIÓN

Cuando Benjamín Franklin era embajador de los Estados Unidos en Francia, asistía ocasionalmente al Club de los Infieles, un grupo que se pasaba la mayor parte del tiempo buscando y leyendo obras maestras literarias. En una ocasión Franklin leyó la historia de Rut al club cuando se reunió, cambiándole los nombres para que no lo reconociesen como un libro de la Biblia. Cuando acabó, se mostraron unánimes en su alabanza, diciendo que era uno de los más hermosos relatos breves que jamás habían oído y le exigieron que les dijese dónde se había encontrado una obra maestra literaria tan asombrosa. El se mostró encantado de decirles que la había sacado de la Biblia, que ellos habían considerado con desprecio y burla y en la que pensaban que no había nada bueno. Es libro de Rut es, sin duda, una obra maestra literaria. Es una preciosa historia de un romance y me pregunto de qué modo aparecería en algunas de nuestras revistas románticas. Casi puedo ver los titulares, que dirían algo así como COMO ENCONTRO UNA MUJER LA FELICIDAD en los brazos de un segundo marido. Es un libro que despierta la imaginación, porque a través de todo él se encuentra entrelazado el cautivador tema del amor y del romance. Aunque la historia misma es preciosa, es la historia que se oculta tras el relato, es decir, su significado e importancia, lo que es simplemente fascinante. El libro de Rut es una de esas preciosas imágenes del Antiguo Testamento, que ha sido diseñada por Dios mismo para servir de ejemplo sobre las verdades dramáticas de la fe cristiana, expuestas en el Nuevo Testamento. Es una historia puesta en palabras, de la manera que el Antiguo Testamento ilustra la verdad que encontramos luego en el Nuevo, como nos dice en Iª de Corintios: "Estas cosas les acontecieron como ejemplos [o advertencias, literalmente como símbolo] y están escritas para nuestra instrucción, para nosotros sobre quienes ha llegado el fin de las edades. " (Iª de Cor. 10:11) Es la historia del romance de la redención. Las cuatro partes en que se divide el libro, siguen la pista de cuatro pasos de gran importancia en la obra de la redención y el libro empieza con la introducción de los personajes: "Aconteció en los días en que gobernaban los jueces, que hubo hambre en el país. Entonces un hombre de Belén de Judá fue a vivir en los campos de Moab, con su mujer y sus dos hijos. El nombre de aquel hombre era Elimelec y los nombres de sus dos hijos Majlón y Quelión. Ellos eran efrateos de Belén de Judá. Llegaron a los campos de Moab y se quedaron allí. Pero Elimelec, marido de Noemí, murió; y ella quedó con sus dos hijos, los cuales tomaron para sí mujeres moabitas. El nombre de la una era Orfa y el de la otra Rut. Habitaron allí unos diez años. Y murieron también los dos, Majlón y Quelión, quedando la mujer sin sus dos hijos y sin su marido." (Rut 1:1-5) En estos cinco cortos versículos nos presentan a una serie de personalidades que son la clave de este libro. Una de las claves para hacer que el Antiguo Testamento se convierta en un libro vivo es aprender el significado de los nombres de los protagonistas, porque Dios ha ocultado tras ellos grandes verdades. La historia de Rut empieza con un hombre que se llamaba Elimelec, que significa "mi Dios es rey. Ese nombre abarca, de por sí, toda la doctrina del hombre, "Mi Dios es rey. "En el principio creó Dios los cielos y la tierra. (Gén. 1:1) La Biblia nunca discute la existencia de Dios porque el Dios de la Biblia es el Dios que es, el que existe. De principio a fin no encontrará usted nunca una disertación apologética sobre si Dios existe o no. La Biblia comienza con Dios como un hecho. La existencia de Dios es un tema que depende por entero de la revelación innata dada al corazón humano. Por lo tanto, el hombre admite que Dios existe o niega su existencia, una de dos. El hombre ha sido creado para reconocer su existencia y no hay esperanza para él si no lo hace. Como nos dice en Hebreos 11: "Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe. (Heb. 11:6) Dios es y no resulta difícil creer que es porque a todo nuestro alrededor brilla su luz y resulta mucho más difícil creer que Dios no es. Solamente aquellos que han sido educados más allá de su inteligencia acaban por convencerse a sí mismos de que no hay Dios. Toda la historia del hombre empieza con ese importante hecho de que Dios es. Pero hay más: "Mi Dios es rey y hablamos del "Dios que es, es decir, el que es mi Dios y eso significa que el "Dios que es está a mi alcance como hombre. El Dios que existe y que ha creado el universo se ha puesto totalmente al alcance del hombre. Hebreos 11:6 continua diciendo: "el que se acerca a Dios crea que él existe y que es galardonador de los que le buscan. Jesús dijo: "Buscad y hallaréis. (Mat. 7:7) Si un hombre no ha encontrado a Dios es sencillamente porque no se ha molestado en buscar porque cualquier hombre que quiera venir a él descubrirá las realidades de Dios, captará el hecho de Dios, y experimentará la persona de Dios, y lo que necesita es sencillamente empezar a buscarle porque Dios está a cada paso al alcance del hombre que empieza a buscarle. Entonces se convierte en "mi Dios y esa era la relación que tenía el hombre con Dios, en su inocencia. En el Salmo 8 leemos una de las declaraciones más asombrosas que hizo David: "Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has formado, digo ¿qué es el hombre para que de él te acuerdes; y el hijo del hombre para que lo visites?" (Salmos 8:3, 4) A continuación el salmista responde a su propia pregunta: "Tú...le has coronado de gloria y de honra. Le has hecho señorear sobre las obras de tus manos..." (Salmos 8:5, 6) He aquí una tercera faceta de ese nombre "mi Dios es rey. Al hombre le ha sido dado dominio sobre todo el universo que Dios ha creado, pero solamente cuando él mismo se somete al dominio del Dios que le ha creado. Al someterse al dominio de "mi Dios (todo cuanto soy está a mi disposición), comenzó a ejercer dominio sobre todo lo que había en el resto del mundo. Cuando se sometió al dominio le fue dado dominio. Después de citar el versículo del Salmo 8, el escritor de Hebreos dijo: "...pero ahora no vemos todavía todas las cosas sometidas a él. Sin embargo, vemos a Jesús, quien por poco tiempo fue hecho poco menor que los ángeles...para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos." (Heb. 2:8-9) Vemos a Jesús. Cuando vino Jesucristo vino, no lo hizo para actuar como Dios, sino como hombre, sujeto al dominio de Dios y todo el dominio le había sido dado. Como él dijo: "Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra." (Mat. 28:18) ¿Por qué? "Porque dijo, "me he sometido totalmente al dominio de mi Padre. Esa es la verdadera relación del hombre con Dios. Por lo tanto, cuando Adán mantuvo esa clase de relación, todo el universo se sometió a su dominio porque su "Dios es rey. Estamos hablando del hombre en su inocencia. Elimelec se había casado con una mujer que se llamaba Noemi, que significa "placer. En la unión de estos dos nombres tenemos toda la doctrina acerca de la caída del hombre. Cuando Satanás se acercó a Eva en el jardín del Edén le dijo: "--¿De veras Dios os ha dicho: No comáis de ningún árbol del jardín,? (Gén. 3:1) Mediante esta pregunta tan astuta, estaba sugiriendo que Dios les estaba negando lo que le produciría placer. Entonces le puso la fruta delante y le dijo: "Tiene buen aspecto ¿a que sí? Y te voy a decir una cosa: sabe mejor de lo que parece. Y si la pruebas, descubrirás que te volverá más sabia. El demonio, en su astucia, no colocó ante Eva una tentación que ella reconocería como tal, sino que le hizo una proposición de lo más encantadora. Le sugirió que si cogía aquella fruta, que Dios en su soberanía les había prohibido para poner a prueba su obediencia, se le concedería la habilidad de volverse como Dios. Se introduciría en un nuevo dominio, dejando a un lado su propia actividad independiente y se convertiría en "dios sin Dios. El hombre le ofreció al hombre el placer. Cuando "mi Dios es rey se casó con "placer transgredió los límites que Dios le había puesto, buscó su propio placer antes que buscar a su propio Dios. En el Nuevo Testamento leemos que así son aquellos que aman el placer en lugar de amar a Dios. Ese es el espíritu de la época y lo ha venido siendo a lo largo de todos los siglos. En el matrimonio de Elimelec y Noemi tenemos una imagen del hombre caído. Este matrimonio tenía dos hijos, que se llamaban Majlón y Queilón. Majlón quiere decir "enfermo y Queilón "añoranza. ¡Imaginese poner a sus hijos esos nombres! ¿Qué le parecería ir a una casa y tener que preguntar por estos dos niños, Majlón y Queilón? Ahí está el pequeño Majlón en un rincón, enfermo, pálido y con fiebre, debatiéndose entre la vida y la muerte y el pequeño Queilón no es mas que piel y huesos, consumiéndose. Cuando estos niños se hicieron mayores se fueron al país de Moab. Mientras se encontraban allí (leemos) se casaron con muchachas que eran moabitas, que se llamaban Rut y Orfa. Orfa significa "cervato, un cervatillo de corta edad, y en inglés la palabra también tiene otro significado, el de un amor superficial, quiere decir estar prendado de alguien, una especie de amor o atención superficial. Rut quiere decir "belleza. La próxima cosa que leemos es que Elimelec se murió. Luego murieron Majlón y Queilón, los tres, y esto encaja perfectamente con la imagen que nos ofrecen las Escrituras sobre la caída. Después de que Adán y Eva se vieron excluidos del Jardín del Edén leemos que tuvieron un hijo, Abel, que fue asesinado por su hermano Caín. A continuación leemos acerca de las generaciones de Adán, que tuvo otro hijo al que llamó Set y también Set murió, pero Set tuvo un hijo que se llamó Enos y este hijo murió, y murió, y murió y murió. A lo largo de todo ese largo capítulo suena la campana de la muerte una y otra vez. Cuando "mi Dios es rey se casa con "placer el resultado es la muerte. Aquí en la tierra de Moab mueren estos tres hombres y dejan atrás a tres pobre viudas, con el corazón destrozado. La parte principal de la historia comienza con estas tres viudas en la tierra de Moab. Leemos que Noemi decidió regresar a su tierra en Belén de Judá. Las dos mujeres habían prometido acompañarla a su tierra y cuando se pusieron en camino y llegaron más allá de Moab, Orfa no hacía más que quedarse atrás. Por fin Noemi se dio cuenta de que el viaje no le hacía feliz a Orfa, que lo que deseaba era volver a Moab. De modo que Noemi despidió a Orfa con un beso y la envió de vuelta. Noemi le preguntó a Rut: "¿quieres volverte tú también? Entonces fue cuando Rut dijo aquellas maravillosas palabras que con frecuencia escuchamos decir a la novia al novio cuando contraen matrimonio, estando ambos ante el altar: "--No me ruegues que te deje y que me aparte de ti; porque a dondequiera que tú vayas, yo iré; y dondequiera que tú vivas, yo viviré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios..." (Rut 1:16) En estas dos muchachas encontramos una preciosa imagen de las dos clases de entrega que se hacen a Jesucristo. Muchas, muchas veces se encontrará usted con que dos personas, que en el mismo momento y bajo las mismas circunstancias se hallan ante la misma verdad, se entregarán a Jesucristo, pero una de ellas es una entrega más emotiva y esta clase de personas se sienten, en ese momento, emocionalmente motivadas y atraidas por alguna visión supñerficial de la persona de nuestro Señor o de su gloria o por algo que esperan obtener mediante su entrega. No se encuentran realmente con el Señor en el santuario de su espíritu. En ese momento no podemos ver la diferencia entre esa clase de entrega y la verdadera entrega porque las dos son muy parecidas, pero al seguir las dos la vida cristiana, una de ellas comienza a quedarse atrás y por fin, como Orfa, llega a un punto en que dice: "no puedo seguir adelante. Leemos que Orfa se dio la vuelta y regresó junto a su pueblo y sus propios dioses. Lo que había sucedido había sido solo un cambio superficial, porque habían sido siempre su propio pueblo y sus propios dioses. Pero en Rut vemos la maravillosa entrega al decir: "dondequiera que vayas iré yo. Seré totalmente tuya, en cuerpo, alma y espíritu. "Dondequiera que te alojes, lo haré yo, tu pueblo se convertirá en mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Moriré donde tú mueras y no regresaré jamás. Leemos en el versículo 19: ´ "Caminaron ellas dos hasta que llegaron a Belén. Y aconteció que cuando entraron en Belén, toda la ciudad se conmovió a causa de ellas y decían: --¿No es esta Noemí? Y ella les respondía: --No me llaméis Noemí, llamadme Mara... Noemí significa "placer, pero Mara quiere decir "amargura. Continua diciendo: "porque el Todopoderoso me ha hecho muy amarga mi vida." (1:19-20) Elimelec se casó con "placer pero el resultado fue "amargura. Cuando "mi Dios es rey se casa con "placer éste se convierte en "amargura. ¿Por qué habían ido aquellas mujeres a Belén? Leemos que "oyó allí que Jehová había visitado a su pueblo para darle pan. (Rut 1:6). El Señor Jesús nació en Belén y dijo: "Yo soy el pan de vida (Juan 6:35) De modo que habían ido al lugar donde Dios había visitado a su pueblo y les había dado pan. De la amargura del primer capítulo, nos encontramos con la obra de la gracia en el capítulo dos, versículo uno: "Noemí tenía un pariente de su marido, un hombre de buena posición en la familia de Elimelec, el cual se llamaba Boaz." El nombre Boaz significa "fortaleza, un hombre fuerte y rico. "Y Rut la moabita dijo a Noemí: --Permiteme ir al campo para recoger espigas tras aquel ante cuyos ojos yo halle gracia. Y ella le respondió: --Ve, hija mía." (2:2) Llegaron a Belén, sumidas en la amargura de su viudedad, sin ayuda, ni hogar ni esperanza alguna. La única opción que les quedaba era la de la destitución y la bancarrota, pero de algún modo Rut se las ingenia para saber qué hacer cuando llegan allí, porque le dice a su suegra: "Dejame ir al campo a recoger espigas entre las mazorcas para que pueda hallar gracia. Está buscando la gracia o el favor. Seguramente en el largo y agotador trayecto de regreso estas dos mujeres debieron de hablar acerca de lo que harían cuando llegasen a Belén. Rut debió decirle: "Noemí, las dos somos viudas y no tenemos maridos que se hagan cargo de nosotras. ¿Cómo vamos a sustentarnos cuando lleguemos? No tenemos dinero, no tenemos propiedades que podamos convertir en dinero. ¿Qué es lo que vamos a hacer cuando lleguemos allí? Noemí debió de recordar la provisión de Dios para el pueblo de Israel, para los destituidos y los que estaban en la bancarrota legal: "Cuando seguéis la mies de vuestra tierra, no segarás hasta el último rincón de tu campo ni recogerás las espigas en tu campo segado. Tampoco rebuscarás tu viña ni recogerás las uvas caídas de tu viña. Las dejarás para el pobre y para el extranjero. Yo, Jehová vuestro Dios." (Lev. 19:9, 10) Dios habia provisto para los pobres. Cuando llegaron a Israel Rut y Noemí, se encontraron en una situación de pobreza y no se dijeron a sí mismas: "Hemos estado ausentes y las gentes se pensarán que nos hemos hecho ricas en Moab. Tal vez deberíamos abrir una cuenta en la tienda y vivir durante un tiempo del crédito. Si podemos actuar como si fuesemos ricas, todo el mundo dará por hecho que somos realmente ricas y tal vez podamos idear algún plan para ir arreglandonos. De haber hecho eso, se hubieran enfrentado con una catástrofe, pero en lugar de ello, Rut se colocó en su situación de pobreza y fue en busca de gracia y debido a que la buscó, la encontró. Si busca usted gracia, la encontrará. "Ella fue y espigó en el campo tras los segadores. Y dio la casualidad de que la parcela del campo pertenecía a Boaz, que era de la familia de Elimelec..." (2:3) ¿Ha descubierto usted alguna vez la "manifestación de la gloria de Dios en su propia vida? ¿Cuántas veces ha pensado usted que las cosas han pasado de manera accidental y luego ha descubierto que ha sucedido por voluntad divina que se hallase usted donde se hallaba? ¿Se acuerda del bajito Zaqueo subido en el sicómoro? (Lucas 19:2) Sucedió que "casualmente fue el árbol bajo el cual se colocó Jesús. Y el bajito, gordito y calvo Zaqueo, agarrado a la rama del sicómoro, miró hacia abajo y se felicitó a sí mismo porque no quería que nadie se diese cuenta de que tras aquella fachada de hombre de negocios se ocultaba un corazón que buscaba. Y sucedió "casualmente que el Señor Jesús miró hacia arriba, le vio allí, le llamó por su nombre y le dijo que bajase del árbol. ¿Sucedió por casualidad? Jesús sabía su nombre y Zaqueo estaba allí por voluntad divina. Cuando la mujer de Samaria fue al pozo, sucedió que "por casualidad fue a la hora del mediodía y se encontró allí a Jesús sentado. (Juan 4:7) Sucedió casualmente, por voluntad divina. Cuando Nicodemo fue a Jesús de noche, casualmente se encontró con que Jesús estaba aún levantado (Juan 3:1). Posiblemente se sorprendería mucho al encontrarle, sin darse cuenta de que el Señor sabía que iba a ir y le estaba esperando por voluntad divina. Y a continuación nos encontramos con el maravilloso relato del "muchacho que conoce a la muchacha y esa historia nunca pasa de moda, ¿no es cierto? Rut estaba cogiendo espigas en el campo y Boaz la vio y le preguntó a sus obreros: "¿Quién es esa joven? Ellos le dijeron quién era y Boaz fue a conocer a Rut. No nos dice exactamente cómo sucedió, pero si usa usted su imaginación santificada se dará usted cuenta de que al principio debió resultar un tanto difícil. Ella estaba allí trabajando (recogiendo el grano aquí y allí) cuando se le acerca un hombre atractivo, evidentemente un hombre rico a juzgar por su ropa, y ella baja la vista, no atreviéndose a mirarle directamente. El se apoya primero sobre un pie y luego sobre el otro, se aclara la garganta un par de veces y finalmente le dice: "Shalom y ella levanta la vista y le contesta "shalom. A continuación él le dice: "Escuchame, hija mía, no recojas espigas en otro campo ni te marches de este, mantente cerca de las otras mujeres. Ella se siente animada por sus palabras y él continua diciendole: "Que tus ojos se fijen en el campo donde ellas recogen las espigas y ve tras ellas. He encargado a los hombres que no te molesten. Ella se pregunta lo que está pasando y finalmente le pregunta: "¿Por qué he hallado gracia ante tus ojos, para que tú te hayas fijado en mí, siendo yo una extranjera?" (2:10) "Boaz le respondió diciendo: --Ciertamente me han contado todo lo que has hecho por tu suegra después de la muerte de tu marido, y que has dejado a tu padre, a tu madre y la tierra donde has nacido, y has venido a un pueblo que no conociste previamente." "Puede que yo sea un extraño para ti, pero tú no lo eres para mi. Te preguntas cómo ha sucedido esto, pero he averiguado quién eres. Esta es la antigua historia del perdido y culpable pecador al encontrarse con Jesucristo. Puede que para nosotros sea un extraño, pero nosotros no lo somos para él. Al seguir leyendo este maravilloso capítulo, se encontrará usted con que Boaz da instrucciones a sus hombres de que dejen caer un poco de grano aquí y allí a fin de aumentar la cantidad de espigas que ella está recogiendo en el campo. Ella descubre, ante su sorpresa, que los trabajadores son sin duda los más descuidados de todo el reino de Israel, porque se dejan enormes cantidades de grano en la tierra. Cuando regresa a casa esa noche, con el delantal lleno de mazorcas, golpea el trigo y le entrega a Noemí todo un efa, que viene a ser como una cesta entera de cebada. Noemí la saluda y le pregunta: "¿Dónde has estado trabajando hoy? A lo que Rut le responde: "Estuve recogiendo espigas en el campo de un hombre que se llama Boaz. Noemí le respondió: "¡Sea él bendito de Jehová, pues no ha rehusado su bondad ni a los vivos ni a los que han muerto!...El es uno de los parientes que nos pueden redimir." (2:20) La palabra hebrea para pariente es literalmente "uno que tiene derecho a redimir. Y si mira usted lo que dice en Deuteronomio 25, verá usted a lo que se está refiriendo: "Si unos hermanos viven juntos y muere uno de ellos sin dejar hijo, la mujer del difunto no se casará fuera de la familia con un hombre extraño. Su cuñado se unirá a ella y la tomará como su mujer, y consumará con ella el matrimonio levirático. El primer hijo que ella dé a luz llevará el nombre del hermano muerto, para que el nombre de éste no sea eliminado de Israel." (Deut. 25:5, 6) En otras palabras, el derecho a la redención es el derecho a producir vida de la muerte; restablecer la vida de lo que estaba muerto y aquí tenemos el caso de uno que tenía derecho a redimir. En el versículo tres leemos acerca de la eliminación de las deudas. Al leerlo es posible que nos cause la impresión de que Rut se comporta de un modo un tanto presuntuoso y poco femenino, pero la verdad es que está actuando bastante estrictamente, de acuerdo a la ley de Israel. Cuando Boaz se tumba junto a su montón de grano, ella va y le destapa los pies y se tumba junto a él. El descubre que allí hay alguien y pregunta quién es. Ella se identifica y entonces él le dice a Rut: "--Jehová te bendiga, hija mía. Esta última acción tuya es mejor que la primera, porque no has ido tras los jóvenes, sean pobres o ricos." (3:10) De este modo, ella había manifestado que estaba de acuerdo con que él ejerciese su derecho a redimirla, una acción que está perfectamente bien dentro del marco de la ley de Israel, de modo que Boaz le dice: "Ahora, pues, no temas hija mía. Yo haré por ti, todo lo que tú digas, pues todos en la ciudad saben que eres una mujer virtuosa. Ahora bien, aunque es cierto que yo soy pariente redentor..." Eso es lo que ella deja claro por su manera de actuar, pero Boaz sabía además otra cosa: "...hay otro pariente redentor más cercano que yo. Pasa la noche; y cuando sea de día, si él te redime, está bien; que te redima. Pero si él no te quiere redimir, ¡vive Jehová, que yo te redimiré!... " (3:11-13) Hay un obstáculo que es preciso salvar antes de que pueda actuar como redentor. Si pasamos a la primera parte del capítulo cuatro, veremos de qué modo demostró su interés y se libró del obstáculo: "Boaz subió a la puerta de la ciudad y se sentó allí. Y he aquí que pasaba por allí aquel pariente redentor del cual había hablado Boaz, y éste le dijo: --¡Eh, Fulano! ¡Ven acá, y siéntate! El fue y se sentó. Entonces Boaz tomó a diez hombres de los ancianos de la ciudad y les dijo: --Sentaos aquí. Y ellos se sentaron [como testigos]. Entonces dijo al pariente redentor: Noemí, que ha vuelto de los campos de Moab, vende la parte del campo que tuvo nuestro hermano Elimelec. Yo pensé hacertelo saber, y decirte que la adquieras, en presencia de los que están sentados aquí y en presencia de los ancianos de mi pueblo." Se ha reunido el tribunal. "Si quiere redimir, redime. Si no quieres redimir, decláramelo para que yo lo sepa; porque no hay otro que pueda redimir excepto tú, y yo, después de ti." (4:1-4) ¿No se imagina usted a Rut y a Noemí escondidas detrás de un arbusto, escuchando lo que está sucediendo y preguntándose lo que diria aquel hombre? (No sé el aspecto que tendría, pero me lo imagino con una larga barba pelirroja y posiblemente alrededor de 75 años de edad. Y Rut no se atrevía ni a respirar, porque si aquel hombre redimía la tierra, también estaría comprando a Rut y sin duda su corazón le latiria con gran fuerza. Entonces Boaz habló, jugándose la carta que había guardado en reserva: "El mismo día que adquieras el campo de manos de Noemí, deberás también adquirir a Rut la moabita, mujer del difunto, para restaurar el nombre del difunto a su heredad." (4:5) Cuando su pariente se enteró de aquello dijo: "No puedo redimir para mí, no sea que perjudique mi propia heredad." (4:6) Y Rut sintió un tremendo alivio. ¿Qué representa esta imagen? Recordemos que se nos dice que la ley ha sido dada a los hombres como un redentor aparente. (Rom. 7:10) Moisés había dicho: "si guardas...mis mandamientos...entonces vivirás. (Deut. 30:16) De modo que la ley tiene el derecho más directo, en cuanto a redimir, porque es algo inherentemente relacionado con la humanidad, pero hay un problema con la ley, que solamente puede redimir exterior y nunca interiormente. Solamente puede controlar nuestros asuntos y actividades exteriores, pero nunca tiene nada que ver con los motivos del corazón. Cuando se encomienda a la ley la labor de cambiar la naturaleza interna del hombre, cambiando sus motivos, de modo que sienta deseos de hacer el bien, la ley tiene que confesar: "no puedo conseguirlo. En Romanos 8:3 y 4 leemos: "Porque Dios hizo lo que era imposible para la ley, por cuanto ella era débil por la carne: habiendo enviado a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justa exigencia de la ley fuese cumplida en nosotros...en Jesucristo." Cuando el obstáculo fue eliminado, Boaz se ocupó de redimir a Rut: "Entonces Boaz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois testigos hoy de que adquiero de mano de Noemí todas las cosas que pertenecieron a Elimelec y todo lo de Quelión y de Majlón." (4:9) "...y de que también adquiero, para que sea mi mujer, a Rut la moabita, que fuera mujer de Majlón, para restaurar el nombre del difunto a su heredad, a fin de que el nombre del difunto no se borre de entre sus hermanos ni de la puerta de la ciudad. Vosotros sois testigois hoy..." (4:10) El Señor Jesús dejó su gloria en el cielo y vino a la tierra como nuestro redentor a morir en la cruz. Compró todo el estado caído de Adán a favor de cada uno de los habitantes de la tierra, sin excepción. Cada hombre, mujer y niño en este mundo ha sido redimido ya por la gracia de nuestro Señor Jesucristo. El había comprado todo el estado caído de los hijos de Adán, fuesen quienes fuesen, Majlón, Queilón y Elimelec. ¿Pero dónde se encontraba Orfa en esta imagen? Rut estaba dispuesta a aprovechar todo el valor de lo que Boaz había hecho a su favor y también Orfa pudo haberlo disfrutado, pero debido a que regresó a su propio pueblo y a sus propios dioses, no tuvo parte de la herencia. Aunque Boaz compró toda la herencia de su esposo además de comprar a Rut, Orfa se pierde en esta imagen porque se dio la vuelta y regresó de nuevo junto a su propio pueblo y sus propios dioses. Pero acerca de Rut leemos: "Boaz tomó a Rut, y ella fue su mujer. El se unió a ella, y Jehová le concedió que concebiera y diera a luz un hijo. Entonces las mujeres decían a Noemí: --¡Alabado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy un pariente redentor! ¡Que su nombre sea celebrado en Israel! El restaurará tu vida y sustentará tu vejez..." (4:13-15a) El niño que habría de nacer de aquella unión, de la "fortaleza del redentor y de la "belleza de la humildad, será un restaurador de la vida. Este es el ministerio de Jesucristo, el que nos restaura la vida: él toma a los muertos y aquellas cosas relacionadas con la muerte en nuestras vidas, y las reemplaza por la vitalidad y la vida. Entonces leemos: "Noemí tomó al niño, lo puso en su seno [como cualquier buena abuela] y fue a su ama. Y las vecinas le dieron nombre, diciendo: --¡Un hijo le ha nacido a Noemí! Y le pusieron por nombre Obed. El fue el padre de Isaí, padre de David." (4:16-17) ¡Y del Señor Jesucristo! Porque está escrito que Cristo fue el hijo de David. Rut es una de las antepasadas del Señor Jesucristo y su nombre es grande en Belén, tal y como las gentes habían anunciado que sería. El nombre del niño, Obed, quiere decir "alabanza, haciendo que nuestra historia sea completa... Cuando Elimelec, "mi Dios es rey se casó con Noemí "placer cayó en la amargura de la muerte. De ahí sale Rut, la belleza de la humildad, ocupando su lugar como una extranjera destituida, dependiendo del favor de Boaz "el fuerte, rico y poderoso. El la redime y la une a sí mismo en matrimonio. Cuando "belleza se casa con "fortaleza la casa se llena de "alabanza. ¿No es esta una imagen maravillosa? Ahora pasemos al segundo libro de Rut. Oh, se me olvidó, no está en la Biblia ¿verdad? Pero está escrito en muchas vidas. Rut fue una mujer redimida por la gracia, pero imaginese usted esta escena: una mañana Rut le dice a su marido Boaz: "querido, esta mañana voy a ir al campo. Ella recoge su atillo y se dirige a los campos. Boaz le dice: "Rut, ¿a dónde vas? Y ella le contesta: "Voy a buscar un poco de desayuno en los campos. Voy a recoger un poco de grano aquí y allí para que podamos tener algo que comer como refrigerio. ¿Cómo cree usted que se sentiría Boaz? Su mujer, a la que él había redimido de la esclavitud y de su situación como extranjera y a la que se había llevado a su casa le estaba diciendo: "voy a ir a recoger espigas en los campos como lo hice antes de que me redimieses. Eso es exactamente lo que le hacemos a Cristo en muchas ocasiones. Estamos casados con él, que nos ha dado todas las cosas. Cristo es el que resucitó de los muertos, el restaurador de la vida, el que posee la riqueza y la fortaleza, el que nos ha dado todo nuestro estado. ¿No cree usted que Boaz le diría: "Rut, ¿qué es lo que te pasa? ¿No te das cuenta de que eres mi esposa? Te he dado todo lo que tengo y no necesitas recoger espigas en el campo. Eres dueña de toda la propiedad juntamente conmigo porque todo lo que tengo te pertenece. ¿Por qué sales a espigar? ¿No cree usted que debe de haber ocasiones en las que el Señor Jesús debe de mirarnos asombrado y dice: "¿Qué estais haciendo? ¿Por qué acudis continuamente a mi pidiéndome lo que ya teneis? ¿Por qué pedis salud, fortaleza, gracia, gozo y paz? Os he dado todas esas cosas y todo lo que soy es lo único que necesitais. ¿Por qué seguir mendigando lo que ya tenéis? Si comenzasemos a andar conforme a esta verdad poderosa y transformadora que Dios nos ha transmitido aquí en el libro de Rut, es decir, que estamos casados con él, que ha resucitado de los muertos; casados con un hombre de fortaleza y riqueza, que nos ha dado todo cuanto es y todo lo que tiene, seríamos conscientes de la increible insensatez de estar recogiendo sobras insignificantes. Si nos diesemos cuenta de lo que estamos haciendo al hacer algo así, nuestras vidas serían transformadas. Y aquellos con los que vivimos en casa serían los primeros que lo verían, luego los que trabajan con nosotros, y aquellos a los que nos encontramos en el curso de nuestras ocupaciones diarias. No pasaría mucho tiempo antes de que todo el mundo supiese que algo nos había sucedido y que hemos comenzado a vivir en la gloria y en la plenitud de una vida redimida. Eso es lo que quiero para mi mismo. ¿No quieren ustedes unirse a mi y participar de la "belleza de la que Rut es un retrato?
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